Bikers del Mundo Bajan los Cerros de Valparaíso

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Este domingo 24 de febrero 2013, se prepara una nueva versión de este arriesgado deporte, donde competidores de distintas partes del planeta vienen a experimentar la Adrenalina en los Cerros Porteños, especificamente el Cerro Carcel, este queda entre Cerro Alegre, Cerro Panteón y Concepción. en el Centro Histórico de Valparaíso, puedes ir por el Ascensor del Cerro Concepción y caminar unas cuadras hacia arriba hasta llegar al Cerro Carcel. Te dejo un link a que te indica donde se encuentra http://www.ciudaddevalparaiso.cl/inicio/zonas_cerros.php

Los mejores bikers de todo el mundo se darán cita este domingo 19 de febrero para competir en la décima edición de Valparaíso Cerro Abajo, el downhill urbano más extremo del mundo.

Al igual que cada año la actividad invita a desafiar las leyes de la física por las estrechas calles del puerto.

En el trayecto destaca el espectacular salto The North Face, desde calle Atahualpa hacia calle Elías y con una extensión de ocho metros; además del vertiginoso The North Face Wall Ride, por la misma calle.

Este domingo el Cerro Cárcel de Valparaíso se llenará de adrenalina y deporte. Allí se verán las caras más de 50 atletas de todo el planeta, para intentar quedarse con el título de lo que ha sido internacionalmente reconocido como el descenso urbano más potente y emocionante del mundo: la Copa Valparaíso Cerro Abajo 2012.

Un circuito de casi 2 kilómetros, que cruza todo Valparaíso desde los cerros hasta la misma plaza Aníbal Pinto, donde los más talentosos mountain bikers del mundo exhibirán todas sus habilidades para llegar a la meta y conseguir coronarse como campeones.

Se espera que gran cantidad de espectadores se aposten junto a la espectacular rampla The North Face, que irá desde calle Atahualpa hacia calle Elías, y cuyo salto tendrá una extensión aproximada de 20 metros.

Unos metros más abajo, y por la misma calle, el vertiginoso The North Face Wall Ride -recorrido en la pared- coronará este tramo del circuito.

El evento cada año atrae a más gente; para esta versión se espera que más 15 mil espectadores se reúnan para ver a bikers como Filip Polc, el eslovaco campeón de la versión 2011, y el experimentado chileno Antonio Leiva.

Además, para quienes no puedan viajar a Valparaíso o vivan fuera de Chile, por primera vez en su historia esta edición de Valparaíso Cerro Abajo será íntegramente transmitida por internet por www.valparaisocerroabajo.cl

En esta décima versión, que marca la consagración del evento como un clásico del ciclismo mundial, estarán presentes todos los ganadores de las versiones anteriores de esta prueba, lo que hará aun más emocionante la supremacía y el titulo de campeón.

Fuente: Clinic

Reserva Nacional Cerro Castillo -Región de Aysén

Tiene uno de los senderos más bonitos de Chile. Un cerro imponente con paredes que poco a poco ganan fama entre escaladores. Huemules, glaciares, bosques intactos y, todavía, poquísimos visitantes. Ubicado a 64 kilómetros de Coyhaique, Cerro Castillo tiene los ingredientes para convertirse en “las nuevas Torres del Paine”. Y por eso había que estar allí cuanto antes.

Texto y fotos: Sebastián Montalva Wainer, desde la Región de Aysén.

3mr0fspkg70l_3“Noooooo, no lo escribas”, ruega una italiana, medio en broma, medio en serio, cuando le digo que estoy aquí justamente para matarle el secreto. A fin de cuentas, eso es lo que solemos hacer los periodistas. Siguiendo un dato, vamos a una linda playa desierta y ¡paf!, en un par de años lo que era un descubrimiento bajo el sol ahora es un ritual archiconocido.

Pues bien. La italiana que no quiere que escriba esto es de Turín y lleva nueve meses en Chile. De intercambio, y ahora de vacaciones, viaja por la Patagonia. La encuentro a las 8:30 de la mañana de un jueves de febrero a orillas de la laguna Cerro Castillo, en la Reserva del mismo nombre y a los pies del cerro que también lleva ese nombre, tras dos días de caminata entre bosques, ríos, montañas y glaciares en las que no he visto a más que un puñado de personas. Si no me equivoco, ella es la número doce. La italiana dice que venía subiendo desde Villa Cerro Castillo, que anoche llegó tarde y como no encontró el campamento “oficial”, tuvo que poner su carpa donde pudo. En este caso, a orillas del río.

La italiana es escaladora aficionada y hace poco estuvo en Cochamó, bastantes kilómetros más al norte, un sitio que varios medios especializados vienen describiendo hace rato como “el Yosemite chileno”, y que esta misma revista ha destacado hace pocos años. Por eso, lo que cuenta no sorprende.

-Cochamó es muy bueno para escalar, pero está lleno de gente, todos carreteando a los pies de la montaña. Yo prefiero lugares como éste, donde aún no anda nadie.

Y entonces me pide que no haga lo que ahora estoy haciendo (y para lo que me pagan). Yo le devuelvo una sonrisa y anoto el encuentro en mi libreta: me podría servir como inicio para este texto.

Día 0. El secreto

Así como Cochamó es (fue) “el Yosemite chileno”, la Reserva Nacional Cerro Castillo es (será) “la nueva Torres del Paine”. Ciento ochenta mil hectáreas de áreas silvestres protegidas, ubicadas 64 kilómetros al sur de Coyhaique, que cobijan bosques de enormes lengas y ñires intactos, muchos huemules que no le temen a las personas -no es raro encontrarlos a orillas del camino- y una preciosa e imponente montaña de 2.675 metros de altitud que tiene el nombre muy bien puesto: desde donde se le mire, Cerro Castillo parece eso mismo: un castillo. Una especie de Neuschwanstein de basalto, un castillo Disney de roca, que poco a poco se está convirtiendo en un nuevo imán para los escaladores del mundo.

1211514_10a2d6402145633_3-Si Cerro Castillo estuviera en Francia, ya tendría mil rutas escaladas -dice Manuel Medina, Pepón para los amigos, el veinteañero guía y escalador que me acompaña en esta ruta y al cual yo no le digo Pepón (esto no es Secreto en la montaña, anoto en mis apuntes).

Manuel es de Coyhaique, tiene 25 años y está realmente loco por las paredes verticales: en noviembre pasado, consiguió -junto a su compañero de cordada, Pablo Miranda- la primera ascensión de la cara sur del torreón norte de Cerro Castillo, y ahora está decidido a ir por más: abrir nuevas rutas por la Pared Norte, escalar en cerros aledaños coma La Vieja, el Facón, El Palo. O superar uno de los logros más difíciles de los que se tiene registro hasta hoy: la ruta por el canalón central de la Cara Este de Cerro Castillo, que en 2008 abrieron el catalán Joan Solé y el estadounidense Carlos Buhler, dos escaladores de nivel mundial. Buhler, de hecho, fue el primero en subir la Cara Este o Kanshung del Everest en 1983 (la misma que en 1992 repetiría la expedición chilena liderada por Rodrigo Jordan), y ha abierto varias rutas de alta dificultad en distintas partes del planeta.

1211514_c68c302145630_3Pero Cerro Castillo, por suerte, no es sólo para escaladores. La reserva tiene el que, sin duda, es uno de los circuitos de trekking más bonitos de Chile, que ha sido destacado por guías especializadas como Trekking in the Patagonian Andes, de Lonely Planet. Y esto fundamentalmente gracias a sus paisajes y el tipo de caminata que es: se anda por bosques, sobre piedras, sobre nieve, se pasan ríos, se ven glaciares, lagunas, montañas sin nombre, en varios tramos hay que buscar la huella para poder seguir, y todo-todo esto con cero gente alrededor (según datos de Conaf, en todo 2011 sólo vinieron 1.923 personas).

Así, caminar por la Reserva Cerro Castillo resulta una memorable aventura que, en un futuro no muy lejano, debería cambiar su fisonomía. Allí donde hoy se pierde la senda pronto habrá un camino mucho más transitado. Allí donde hoy existe un resbaloso tronco como puente para cruzar un gélido y torrencial río, habrá un puente de madera hecho y derecho. Allí donde Conaf hoy se esmera con lo mínimo para tener al menos un cuidador a la entrada, habrá más gente encargada de la mantención del parque. Pero antes, claro, debe comenzar a concretarse de una buena vez el interés que -al menos en las palabras- se le ha puesto a esta joyita de la Región de Aysén. Como el de Sernatur, que en agosto pasado eligió a Cerro Castillo como una de las cinco Áreas Silvestres Protegidas del Estado para potenciar en los próximos años.

Con tantas credenciales a la vista, no queda más que caminar. Y lo que haremos con Manuel Medina es una ruta express, la “ruta turística” y más recomendable: tres días, dos noches, entrando en auto por el sector de Las Horquetas Grandes (ver mapa) y bajando desde la laguna Cerro Castillo -donde encontraremos a la italiana solitaria- por un camino alternativo que termina en un camping privado, ya en las afueras de la Villa Cerro Castillo.

Día 1. El reino de los tábanos

e0dxfsncpl0v_3Entrando en auto desde Las Horquetas Grandes hasta la guardería de Conaf nos ahorramos 13 kilómetros -cuatro a cinco horas- de caminata, por un sendero plano y bastante monótono que obligaría a sacarse los zapatos para cruzar los cuatro o cinco ríos que aparecen en la ruta. En rigor, este camino es privado y está delimitado por varias tranqueras que, felizmente, pueden abrirse sin problemas (déjelas cerradas, para que no se escapen las vacas). Es uno de los “problemas” de esta reserva: está rodeada por terrenos privados que podrían algún día impedir el acceso.

Cruzando uno de los ríos nos topamos con las únicas personas que veremos regularmente en el camino: un grupete de seis amigos chilenos que vienen por las suyas y que, claro, llegaron en minibús a Las Horquetas Grandes y desde allí se han venido caminando. Manuel Medina, mi partner, viene manejando su Mitsubishi Pajero del 93 y pone la 4×4 cada vez que es necesario. Entonces me cuenta más de él: que es coyhaiquino, que estudió Turismo Aventura, que tiene cursos de montaña en la escuela Nols, que acaba de iniciar una empresa de escalada, que comenzó como guía, que así conoció a unos gringos de la Universidad de West Virginia, quienes luego lo invitaron por siete meses para seguir trabajando allá, con todo pagado. Y así aprendió inglés y vivió como gringo en una ciudad universitaria y que las fiestas eran iguales a las de la película American Pie.

La cháchara termina al llegar a la guardería de Conaf, donde dejamos el auto (se lo llevará un amigo de Manuel que viene con nosotros). Allí hay un cuidador, Sandro, que pasa dos semanas solo y luego vuelve a la ciudad por cinco días, cobra la entrada (5.000 pesos por persona), entrega el mapa de la ruta y nos repite su mantra: “Prudencia y autocuidado, prudencia y autocuidado”.

El primer día de caminata es corto: sólo 40 minutos hasta el campamento de río Turbio, donde armamos la carpa, peleamos contra un ejército de tábanos (¡qué bella especie!), cocinamos, comemos bien para mañana (porque será fuerte), nos damos cuenta de que olvidamos los servicios (por lo que improvisamos unas cucharas de lenga), conocemos las primitivas letrinas del camping y a eso de las ocho nos vamos a dormir. Escuchando el sonido del río, Manuel sigue contando cómo le fue en West Virginia. Yo me duermo pensando en lo de las fiestas tipo American Pie.

Día 2. Cerro arriba

raf1sny7h6xp_3Hoy es el día fuerte de caminata y la idea es comenzar temprano: si pasa algo en la ruta es mejor que haya tiempo para reaccionar. A las 06:30 ya nos estamos levantando para el desayuno: chocolate caliente con granola, fruta y tortillas con jamón y queso. Cargamos nuestras botellas de agua en el río Turbio, le ponemos jugo en polvo (no sólo para el sabor, sino para hidratarse más: el agua de deshielo trae menos sales minerales), levantamos campamento, nos colgamos la mochila al hombro (unos diez kilos) y partimos. Ayer tarde llegaron los seis amigos chilenos que vimos en el río. A la hora que decidimos partir, ellos todavía no han despertado.

Lo que sigue puede resumirse así: dos horas de subida por un precioso bosque de lengas hasta llegar al llamado Portezuelo Peñón, un paso a 1.435 metros de altura que siempre tiene un poco de nieve. El clima acompaña: hace calor y no hay viento. En otras condiciones debe ser más duro. Sobre todo a la bajada, la parte más complicada de este trekking: tras el Portezuelo viene un empinado descenso de una hora y media por pequeñas rocas sueltas donde no es fácil, sino facilísimo caer.

-Vayamos súper concentrados aquí -me advierte Manuel, quien a fin de cuentas viene más preocupado por mí: si hay un accidente, deberá ejecutar un rescate y poner a prueba sus conocimientos de Nols, West Virginia y otras experiencias por el estilo, porque no habría manera de hacer una salida fácil. Pero el saldo es positivo: a pesar de uno que otro resbalón, salimos ilesos (las rodillas, eso sí, sienten el esfuerzo). Y además, la naturaleza nos regala su espectáculo: la vista hacia los glaciares del cerro El Peñón es impresionante.

Tras la bajada vienen cerca de dos horas por un sendero más o menos marcado, que se vuelve a internar en el bosque y que en un momento lleva hacia el estero El Bosque, que corre a nuestra derecha y que de estero no tiene nada: es un río que llega a tener “características torrenciales”, como dice el mapa de Conaf.

Menos mal, hay un puente -en rigor, lo que queda de él: una tabla- para cruzarlo: es lo que sobrevivió al último invierno, a la nieve y las crecidas del río. Así es que pasamos sin problemas, aunque el obstáculo viene más allá: unos metros después aparece un riachuelo que hay que cruzar pasando por un resbaloso tronco de madera. Leí después en una guía que podría ser mejor pasarlo sentado, mojándose los pies, en vez de arriesgarse a caer de lleno al agua, con mochila y todo.

Pasamos ilesos, otra vez. Manuel dice que “fue entretenido” y “que hubo que desarrollar una estrategia para sortear una dificultad”. Es cierto: que esta Reserva no tenga buena infraestructura es, a fin de cuentas, una garantía de aventuras. Pero queda en evidencia que un accidente aquí puede costar caro.

Tras el tronco resbaloso llegamos al segundo campamento de Conaf, Estero El Bosque, donde encontramos a una pareja de rancagüinos que también viene por las suyas, que perdieron la huella y casi se congelan los pies al cruzar el río, y que están hace unos días aquí, pero con mucho más peso (cargan hasta una tetera). También hay unos gringos de la escuela Moutaineering Training School, que opera en Alaska y en Patagonia formando guías de montaña. Pero hablamos poco con ellos: la idea es continuar dos horas más arriba hasta un campamento no oficial llamado La Tetera, a los pies del Cerro Castillo.

Día 3.Cerro abajo

La Tetera se llama así porque durante años hubo aquí una tetera roja que un arriero dejó sobre una piedra para indicar el lugar perfecto para acampar bajo la montaña. Pero el año pasado esa tetera se perdió. Un amigo de lo ajeno se la llevó y hoy el nombre del campamento persiste sólo por tradición oral.

Lo bueno de acampar en La Tetera, aparte de la gran vista al cerro, es que se acorta el tercer día de caminata y, si se llega temprano, da tiempo suficiente para conocer otra de las joyitas de la reserva, que está a cinco minutos: la laguna Cerro Castillo, un ojo de agua de color turquesa a 1.275 metros de altitud que se alimenta de los glaciares de la montaña.

Tras la primera visita, volvemos al campamento para pasar la última noche. A la tarde llegan los seis chilenos que nos vienen siguiendo y quiebran la soledad en que estábamos. Cenamos contundente -en rigor, nos comemos todo lo que quedaba- y, con el cuerpo ya cansado por el esfuerzo, dormimos como reyes.

El tercer día salimos a las 8 en punto rumbo a la laguna. Ahí es cuando encontramos a la italiana del comienzo de esta historia. Tomamos las fotos de rigor y acortamos camino, como habíamos presupuestado. Porque una opción es seguir un día más hacia el sector Porteadores por un duro acarreo de piedras, para subir luego al campamento Neozelandés -llamado así en honor a un grupo de neozelandeses que hizo varias ascensiones en los setenta-, y bajar luego bordeando el estero Parada hasta Villa Cerro Castillo.

Otra ruta, la que tomamos, es bajar a la Villa por un sendero que nace desde una explanada hacia el sur de la laguna, y que tiene una vista panorámica espectacular: se ve el lago General Carrera, Villa Cerro Castillo, la Carretera Austral, el río Ibáñez, Campos de Hielos Norte y el Volcán Hudson.

Este sendero es utilizado por turistas que vienen a caballo y a pie desde Villa Cerro Castillo para conocer la laguna por el día. Conduce a un camping privado que está a orillas del río, y en el fondo es un tierral que toma unas tres horas para bajarlo. Las vistas, desde luego, compensan el tedio de ir afirmándose todo el rato. Y también, las ganas de llegar y bañarse después de tres días.

Una vez abajo, el Mitsubishi Pajero de Manuel Medina espera estacionado en el camping privado. Raudos, nos sacamos los bototos entierrados y enfilamos sin detenciones hacia Coyhaique, con una curiosa sensación: lo que recorrimos a pie en tres días, entre ríos, desfiladeros de roca suelta y glaciares, en auto lo hacemos en media hora. Es como la película El Náufrago: todo cuesta mucho más cuando se está solo, en medio de la naturaleza.

A la noche, ya en Coyhaique, me junto con Manuel para una cerveza de despedida. En el cerro, bajo el sol, sudando la gota gorda, veníamos soñando con esto. Pero cuando ya estamos aquí, con el schop en la mano, Manuel dice que ahora sólo quiere volver a la montaña. Es más: mañana regresará al mismo lugar donde estuvimos hoy, para intentar esta vez la cumbre del cerro El Palo, otro de los secretos que esconde este rincón de la Patagonia.

Yo lo miro en silencio, y sólo le acerco el vaso.

Fuente Revista El Domingo  – El Mercurio

San Pedro de Atacama -¿qué hacer y qué visitar?

Salares en el atiplanoEncajonado entre la cordillera de Los Andes y los volcanes costeros que miran hacia el Océano Pacífico se halla Atacama, el desierto más árido del planeta. Pero tras ese título se esconde en Chile uno de los lugares más fascinantes del continente americano, cuyas lagunas, quebradas, dunas, salares, cerros, llanuras y cumbres de alta montaña conforman paisajes de una belleza casi onírica, además de palpitar bajo uno de los mejores cielos del mundo para la observación de estrellas y planetas.

Dicen que quien pisa su suelo acaba por hermanarse con el inhóspito pero bellísimo paisaje de Atacama. Da igual que la estancia dure meses o apenas los cuatro días que suelen permanecer de media los viajeros. Llegará un momento en que la visión del casi omnipresente y majestuoso volcán Licancábur se hará tan necesaria que lo extrañará durante largo tiempo una vez se haya abandonado esta parte del norte de Chile. Aunque no es lo único que dicen aquellos que un día decidieron olvidarse de la ciudad e inaugurar dirección postal aquí. Hay también quien afirma que el litio presente en el Salar de Atacama –donde se encuentra el 45 por ciento de las reservas mundiales en salmuera de este mineral– afecta al ánimo, como si de algún modo los habitantes e incluso los que llegan de visita se beneficiaran de las propiedades que propician su uso en tratamientos terapéuticos de determinados trastornos psicológicos.

Aunque al viajero que aterriza en el aeropuerto de Calama, situado a 2.432 metros de altitud, lo más seguro es que lo primero que le afecte no sean las emociones telúricas que proporciona este espectacular desierto sino la puna, el soroche, el mal de altura. Mareos, cefaleas, náuseas, falta de apetito, insomnio y agotamiento son algunos de los síntomas que se pueden sufrir mientras el cuerpo se aclimata a la altitud. Beber mucha agua y evitar el alcohol es el principal remedio para evitar el apunamiento, como repiten sin descanso los guías que reciben a los viajeros. Un consejo a tener en cuenta durante toda la estancia, ya que los principales enclaves de interés se reparten desde los 2.400 hasta los 4.200 metros de altitud. Sin olvidar las cotas aún más elevadas de algunas de sus cumbres, objetivos reservados a viajeros curtidos en la alta montaña.

La altura, paso a paso

Atacama, por lo tanto, descubre sus tesoros peldaño a peldaño. Las diversas excursiones se programan para que cada día se vayan superando paulatinamente las sucesivas cotas de altura, a razón de mil metros por día. Un favor no solo para el cuerpo sino también para la mente, ya que de ese modo se perciben mejor las diferencias biológicas y geológicas de sus paisajes. Porque, aunque no lo parezca, en esta parte del desierto atacameño no todos los gatos son pardos. Dunas de arena, curiosas formaciones rocosas, salares, oasis, quebradas, lagunas de alta montaña, géiseres y llanuras altiplánicas donde crece la paja brava y pastorean las vicuñas –las primas asilvestradas de las llamas– asoman en su más que rico menú de postales. La vida resiste aquí gracias a que el desierto absoluto, el que le ha dado la fama a Atacama de ser el más árido del mundo, comienza al otro lado de la cordillera de Domeyko. Más allá de esta barrera geológica hay rincones que no percibieron una gota de lluvia durante la friolera de 400 años seguidos. Aunque tampoco se ve demasiada en esta otra parte del desierto. Los habitantes de San Pedro de Atacama no le piden cuentas al cielo. Saben que de él no caerá mucho más de 10 milímetros de agua por metro cuadrado al año. Más bien miran hacia lacordillera de los Andes, de donde proceden los pocos ríos y los cauces subterráneos que han permitido que la vida se haya asentado a pesar de las escasas precipitaciones.

San Pedro, la población más importante por estos lares después de Calama, es austera, como todo lo que la rodea. Modelada a base de adobe y maderas de algarrobo, sus aires de modesta parada comercial fronteriza –se encuentra a tiro de piedra de los pasos que conducen a Bolivia y Argentina– no han desaparecido a pesar de haber quintuplicado su población en la última década, llegando ya a los diez mil habitantes, según el censo de este año. Las calles polvorientas continúan sin asfaltar, aunque, cosas de la vida, no hay posibilidad de perderse por ellas gracias a los carteles indicativos que patrocina una conocida compañía de telefonía.

Pueblo sin baile

Su aire de campamento base se acentúa gracias a la presencia de más de una docena de empresas turísticas que ofrecen excursiones por la zona y algún que otro comercio especializado en equipamiento de montaña. La mayoría de estos establecimientos se sitúan en la calle Caracoles, su vía principal, donde al declinar la tarde los turistas comienzan a discurrir abajo y arriba buscando dónde cenar, tomar un té de coca o disfrutar de una cerveza. En el patio del restaurante Plaza, situado junto a la sencilla pero hermosa iglesia de la localidad, se quedan aquellos sedientos de una copa, ya que es el único local con licencia para servir bebidas alcohólicas a secas, es decir, sin que el cliente tenga además que ordenar comida. Y los que quieren bailar o escuchar música en vivo, directamente se van del pueblo. Sin locales con licencia de cabaret a los que acudir –suena antiguo, pero éste es el permiso que permite en Chile abrir locales nocturnos destinados al baile o los conciertos–, la noche sampedrina se ha vuelto ilícita, como si de una rave clandestina se tratara, y cada fin de semana busca escondrijo entre los tamarugos que pueblan el paraje conocido como El Tambillo o por los ayllus que rodean San Pedro.

Llamados por la fama creciente de sus paisajes, cada año llegan hasta aquí alrededor de 60.000 viajeros, algunos de los cuales deciden romper el billete de vuelta y no volver a hacer la maleta durante un tiempo. Sin embargo, fueron los votos religiosos y no el turismo lo que condujo hace más de 50 años al jesuita belga Gustavo Le Paige hasta San Pedro. Lo que con toda seguridad parecía que iba a ser su destino menos atractivo se convirtió pronto en pasión. Sus esfuerzos por rescatar la historia del pueblo atacameño se exponen en el museo que lleva su nombre, una visita muy recomendable que permite observar gran parte de los hallazgos arqueológicos realizados por el jesuita durante más de tres décadas. Aquella fructífera labor de recuperación se debió en gran parte a la sequedad de Atacama, que preservó durante siglos –e incluso milenios– el buen estado de los yacimientos. Las escasas precipitaciones son también las causantes de que cerca de Calama, en Chuquicamata, se encuentre la mayor mina de cobre a cielo abierto del planeta. La falta de agua permitió que el cobre no se disolviera y que los depósitos quedasen intactos. Trabajada ya en tiempos de los incas, Chuquicamata entró en la era industrial a principios del siglo XX de la mano de los Guggenheim, unas pocas décadas después de que los nitratos de potasio chilenos comenzaran a llegar a Europa. Ahora al cobre se le ha unido un nuevo maná, el litio, cuya alta concentración es debida –cómo no– a la ausencia de lluvias.

Ocaso inolvidable

La mina de Chuquicamata está abierta a las visitas, al igual que determinados sectores del Salar de Atacama, aunque en éste no hay que ir a buscar las explotaciones del litio sino las espectaculareslagunas que dan cobijo a flamencos y otras aves migratorias. Los visitantes acuden a la bellísima Laguna Cejar a fotografiarse con el Licancábur de fondo para después darse un baño en la vecina Piedra, donde los cuerpos flotan debido a la alta concentración salina. La otra parada obligada en este enorme salar de 3.200 kilómetros cuadrados es la laguna Chaxa, a la que es mejor acudir al atardecer, cuando el sol, que va camino de ocultarse tras la cordillera de Domeyko, va coloreando las cumbres de Los Andes de tonos naranjas, rojizos, rosados e incluso púrpuras. Difícil será que la retina olvide este espectacular ocaso. Como tampoco el perfil del Llullaillaco, el cuarto volcán más elevado del planeta gracias a sus 6.739 metros de altitud, que termina para siempre grabado en la memoria del viajero una vez éste conoce que la cumbre que está viendo sin ayuda alguna se encuentra nada menos que a 300 kilómetros de distancia del salar.

La extrema limpieza del aire de Atacama, causada por la altitud y la baja humedad, no sólo permite disfrutar de paisajes cristalinos, atardeceres soberbios y hasta casi visión de halcón sino que a la noche descubre un firmamento pleno de joyas celestes. Tan claro y limpio es su cielo que la primavera que viene se inaugurará oficialmente ALMA (Account Large Milimeter Array), el más potente telescopio para observar el universo frío, con longitudes de onda que alcanzan desde el gas molecular al Big Bang, y que contará con 66 antenas de alta precisión ubicadas en el Llano de Chajnantor, a 5.000 metros de altitud. Este relevante proyecto internacional se acercará al público a través de visitas guiadas dentro de poco más de un año. Mientras tanto, el observatorio del Hotel de Larache es la mejor opción para asomarse al cielo limpio de Atacama y conocer los misterios del universo.

Con la llegada del amanecer, la belleza de la noche atacameña da paso de nuevo a los escenarios mayúsculos que aguardan a pocos kilómetros de San Pedro. De camino a ellos se suceden instantáneas en apariencia humildes, aunque resistentes al olvido: las kilométricas rectas que bordean el salar, el pasto amarillento que forma la grama salada sobre la llanura de sal y arcilla, pequeños grupos de vicuñas pastando en la lejanía y pueblecillos como Toconao o Socaire luciendo campo de fútbol de césped sintético recién donado por alguna compañía minera. Y siempre, como un telón de fondo que quisiera captar todo el protagonismo, la soberbia cordillera de los Andes, con su ejército de volcanes acompañando a Licancábur, como Láscar, Juriques, Aguas Calientes y Putana, fácilmente reconocible por la visible actividad fumarólica de su cumbre. No es la única señal de vulcanismo en la zona. Ni la más famosa. A los géiseres del Tatio, situados a más de 4.200 metros de altitud, llegan cada madrugada cientos de viajeros a la espera del inmediato momento en que la luz del amanecer permita ver decenas de columnas de vapor subiendo hacia el cielo. Es la diferencia de temperatura –80 grados frente a los varios bajo cero del exterior– la que las crea, remarcando así la tenebrosidad de este paisaje de géiseres, fumarolas y termas a caballo entre el infierno y el purgatorio.

La cordillera de la sal

Geisers del Tatio
Geisers del Tatio

El trío de ases atacameños se completa con la contundente belleza de las lagunas altiplánicas de Miñiques, Miscanti y Tuyajto –una excursión apta para todos los viajeros pues se llega hasta ellas en vehículos– y el Valle de la Luna, con su famosa Duna Mayor, privilegiado mirador sobre los ocasos de Atacama. Este visitadísimo valle cuyas crestas, hondonadas y salientes parecen espolvoreados de azúcar glas, forma parte de la cordillera de la Sal. Formada por una sucesión de cerros que asemejasen un acordeón, la mejor forma de descubrirla es desde el mirador de Cari, donde se encuentra la Piedra del Coyote, seguramente el saliente rocoso más fotografiado del país pues no hay viajero que no sufra de vértigo que renuncie a retratarse en él. Aunque a este mirador se suele acudir el primer día, si la agenda de excursiones y actividades lo permite conviene volver la última tarde, cuando tanto la cabeza como el cuerpo se han hecho definitivamente a Atacama. Con las preguntas ya contestadas, los caminos recorridos y las cotas superadas, es el momento de disfrutar una última vez de la belleza casi onírica del desierto y de las majestuosas cumbres de los Andes. Absorber toda la energía posible que envíe la Pachamama, la Madre Tierra, no vaya a ser que cuando el viajero vuelva a sus cotidianeidades le dé por preguntarse si fue verdad que estuvo allí.

Un gran simulador para los robots de Marte

Las mayores cantidades de cobre, litio y nitratos de potasio del mundo se encuentran en esta parte del planeta. Las escasas -o nulas- precipitaciones que caen sobre el desierto de Atacama han beneficiado la conservación de estos importantes filones geológicos. Pero también ha servido mucho a la ciencia aeroespacial. Desde que se ha confirmado la tremenda sequedad que tienen algunos sectores del desierto, la NASA se ha dedicado a buscar vida microscópica y a testar prototipos de robots que, como el Spirit o el Opportunity, serán enviados a Marte. Pero, ¿a qué se debe semejante aridez? El desierto de Atacama se encuentra encajonado entre los volcanes de la costa y la cordillera de los Andes, situándose el sector más árido entre la cordillera de Domeyko y dichos volcanes costeros. Cuando la corriente fría de Humboldt llega a la costa del Pacífico, el aire caliente y seco de los trópicos se condensa sin posibilidad de ascender por encima de las cumbres costeras. La lluvia queda por lo tanto atrapada. Y por el Este, es la enorme cordillera de los Andes la que retiene la humedad procedente de la cuenca amazónica, cuya agua llega de forma muy marginal hasta el Salar de Atacama.

Fuente: elperiodico.com

Santiago: Cinco lugares para disfrutar en verano

Santiago de Chile twilightUna destacada cartelera cultural con museos, teatros, cines y galerías de arte; un amplio despliegue gastronómico; parques, tiendas y una agitada vida nocturna, conforman parte del abanico de actividades que ofrece la capital chilena.

Llena de contrastes, Santiago ofrece al turista la más extensa variedad de alternativas para su estadía: desde la diversidad de atractivos que se pueden visitar –como teatros, cines y galerías de arte– hasta una amplia gama de restaurantes para disfrutar la rica gastronomía nacional, con productos afamados en todo el mundo, preparaciones internacionales y gourmet, o degustaciones de platos de la cocina de autor.

Asimismo, Santiago cuenta con espectáculos de todo tipo y sitios de interés para que el visitante se inserte en la cultura de nuestro país, entre ellos óperas, ballets, presentaciones folclóricas y significativos conciertos, además de una serie de lugares que ofrecen una agitada vida nocturna. Todo esto hace que el visitante experimente una placentera e inolvidable estadía.

No por nada el periódico estadounidense The New York Times eligió a la ciudad capital como el destino número uno para visitar durante 2011. En 2012, Santiago fue elegida entre las tres primeras “ciudades más atractivas del mundo”, según un ranking que desarrolló CNN Internacional.

CONTINUA EVOLUCION.

Las nuevas construcciones, el impulso cultural que tiene desde hace algunos años, la inauguración de modernos y lujosos hoteles, el desarrollo de las zonas tradicionales y de enoturismo, hacen de nuestra capital un destino único en Sudamérica. “Cuando se habla de Santiago, quizás lo primero que se nos viene a la cabeza es la Plaza de Armas o la Casa de Gobierno; sin embargo, la capital tiene mucho que ofrecer en materia de turismo y entretención. La Región Metropolitana y sus 52 comunas encierran una serie de atractivos, tanto culturales como naturales, que esperan por el visitante nacional y extranjero”, explicó Nicolás Blanco, director regional del Servicio Nacional de Turismo Metropolitano. Y agregó: “Cómo no hablar de un Pomaire o del Cajón del Maipo, de los barrios patrimoniales y turísticos como el Barrio Italia, Lastarria o Yungay, de los tres centros de esquí de clase mundial que tiene la región y los numerosos senderos de trekking que rodean a la capital. En suma, la Región Metropolitana cuenta con diversas actividades todo el año, pero es en verano cuando la región permite un disfrute pausado y alejado de todo tumulto. La invitación para los que se quedan o vienen a la Región Metropolitana es a darle una oportunidad y descubrir sus encantos a la vuelta de cada esquina”. Para eso, a continuación le presentamos cinco recomendados de Santiago y la Región Metropolitana:

1 Gastronomía:

Con una atractiva oferta culinaria, Santiago cuenta con una amplia variedad de restaurantes con lo mejor de las cocinas del mundo: peruana, italiana, cubana, tailandesa, francesa e india, sushi y nouvelle cuisine, así como algunos restaurantes temáticos y de cocina de autor. Uno de los tradicionales sectores gastronómicos es el Barrio Bellavista.

Esta zona cuenta con una serie de nuevos restaurantes tipo bistró –más de 100–, que junto a las salas de teatro, las galerías de arte y museos, los parques y la rica diversidad de sus habitantes cosmopolitas, la hacen un polo atractivo para visitar.

Un imperdible para los sibaritas es el Patio Bellavista. Con una amplia gama de restaurantes, el complejo ofrece preparaciones de distintos puntos del orbe, destacándose por su excelente nivel gastronómico en medio de un ambiente distendido y festivo.

Otro sector que está dando que hablar es la zona de Alonso de Córdova. El exclusivo sector de Vitacura es un polo joven que brinda amplias veredas, jardines mantenidos en forma perfecta, poco tráfico y modernidad. Reúne tiendas de diseño, boutiques, galerías de arte, mobiliario, joyerías y decenas de restaurantes gourmet que dan vida a un barrio donde priman el lujo y la vanguardia.

Aquí también se encuentra el recientemente inaugurado Parque Bicentenario, uno de los parques urbanos más grandes y modernos de Santiago, y las sedes de importantes organismos internacionales, como la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) de Naciones Unidas y la Organización Europea para la Investigación Astronómica Hemisferio Austral (ESO).

En materia gastronómica la avenida Nueva Costanera cuenta con una fina selección de restaurantes de alta gama especializados en cocina de autor y de nuevas tendencias, como es el caso del Boragó, cuya cocina ha sido reconocida a nivel mundial. Italianos, franceses y parrillas, la oferta es amplia y de primer nivel. Su entorno es un atractivo más, como es el caso del Mestizo, el cual está ubicado estratégicamente en el Parque Bicentenario, con una privilegiada vista y mucha tranquilidad. Otros sectores destacados a la hora de comer son el Parque Forestal, el Barrio Italia e Isidora Goyenechea.

2 Diseño:

Santiago está viviendo una metamorfosis cultural. Eventos destacados, teatros y muchos conciertos están marcando la tendencia cosmopolita de la ciudad. La moda y el diseño son un claro reflejo de ello.

Para conocer las nuevas tendencias uno de los polos destacados es la zona del Parque Forestal, comprendido por los barrios Lastarrias y Bellas Artes.

Ambos barrios se ubican detrás del cerro Santa Lucía, zona emergente de la capital. Cuenta con vida propia gracias a que cada vez hay más cafés, tiendas de moda y de arte que se instalaron en el lugar. Su arquitectura y emplazamiento cultural (Biblioteca Nacional, museos, salas de teatro y cine) hacen de este lugar el favorito de intelectuales y amantes del séptimo arte.

Sus principales calles son Lastarria, Merced, Monjitas y José Miguel de la Barra. En ellas encontrará tiendas de moda, muebles, música, libros, decoración y un sinfín de novedades de diseñadores emergentes.

Por su parte el Barrio Italia es hoy un paseo obligado para los ciudadanos que buscan encantarse con la vida de antaño. Es un lugar donde conviven residentes de muchos años, gente joven, anticuarios, tiendas de diseño y decoración, restaurantes, galerías de arte, y talleres mecánicos; con pequeños locales comerciales sobrevivientes que conservan ese aire de barrio: almacenes, reparadores de calzado y talleres de bicicleta, entre otros.

El nombre del barrio está ligado a la construcción del famoso y muy concurrido Teatro Italia. Las construcciones de la época correspondían a espacios de descanso de la aristocracia.

Al caminar por esta avenida, entre las calles Bilbao y Sucre es posible encontrar una variada oferta de tiendas de diseño, cafés y restaurantes. Muchas de las antiguas casas del sector se han restaurado con el objetivo de albergar varias tiendas a modo de galería comercial que usualmente incorporan un café en terrazas o patios interiores. A partir de este eje principal, las tiendas han ido expandiéndose a otras calles como Condell, Santa Isabel y Malaquías Concha, entre otras.
Imperdible es visitar a los anticuarios y restauradores que se instalaron en la calle Caupolicán durante la década del 70 y cuyo entorno fue remodelado en 2002. Es muy interesante recorrerlos porque los distintos talleres tienen diferentes especialidades y en ellos pueden encontrarse muebles nuevos y antiguos, libros usados, y lámparas, entre otros.

Otras zonas destacadas son Alonso de Córdova e Isidora Goyenechea, cuyas aceras cuentan con tiendas de exclusivas firmas internacionales.

3 Naturaleza:

Santiago capital cuenta con maravillosos parques para disfrutar al aire libre. El Parque Metropolitano de Santiago es el parque urbano más grande de Chile y uno de los mayores del mundo. Está conformado por los cerros San Cristóbal, Chacarillas y Los Gemelos; y cuenta con una extensión de 722 ha. aproximadamente, abarcando las comunas de Providencia, Recoleta, Huechuraba y Vitacura. En él se encuentra el Zoológico Metropolitano, además de contar con una serie de sectores para picnic, senderos de trekking y una amplia variedad de actividades recreativas y deportivas.

Ubicado a 20 km. de Santiago en el borde del río Maipo, Pirque es uno de los puntos turísticos destacados de la Región Metropolitana. La zona mantiene el aspecto rural y campestre, pero con mayor urbanización que antes. Antiguas haciendas, numerosos fundos y parcelas residenciales-agrícolas, además de una gran variedad de viñas y la hermosa reserva Río Clarillo, son algunos de sus atractivos.

CPT4196Hacia la cordillera de los Andes (15 km.) se encuentra el Cajón del Maipo, un oasis para los que desean respirar aire puro y evitar el ajetreo de la ciudad. La zona es ideal para quienes buscan sumergirse en la naturaleza, comer comida tradicional y realizar actividades outdoors y deportes de aventura.

Algunos sectores para disfrutar son Las Vertientes, con varias hosterías con piscina; El Manzano, con buenos sectores de picnic; y San José de Maipo, el principal poblado del Cajón. Uno de los más atractivos es San Alfonso, donde es posible realizar rafting (grados 3 y 4) por el río Maipo.

En Lo Valdés, hay pozones naturales con aguas a 70°C. El Monumento Natural El Morado, cuenta con 3.000 ha. para realizar trekking y escalada en las principales cumbres de la zona: El Morado y el San Francisco.

Otras zonas destacadas son los centros de esquí. Algunos de ellos cuentan con actividades de verano, como Valle Nevado, que ofrece cabalgatas en grupo hacia el cerro El Plomo, trekking de montaña, paseos en andarivel y exquisita gastronomía.

4 Tradición:

A 50 km. de Santiago –a través de la ruta 78 en dirección a San Antonio– se encuentra uno de los pueblos más representativos de las tradiciones huasas de la zona central de nuestro país, Pomaire. Este pequeño lugar, refugio de alfareros, ofrece en su calle principal artesanías en greda (o arcilla) y la mejor gastronomía, con una amplia variedad de platos típicos de la cocina chilena como el pastel de choclo, los porotos con riendas, el asado de tira y la tradicional empanada que destaca por su tamaño, llegando a pesar más de 500 gr.

También es posible saborear los tradicionales licores o mistelas preparados a la vieja usanza, entre los que destacan los enguindados, apiados y maqueados.

Curacaví, una comuna de la provincia de Melipilla, Región Metropolitana, es conocida por sus tradicionales artesanías y pastelitos como los “Dulces de Curacaví”. Inserta entre los cerros de la cordillera de la costa en la zona central, Curacaví destaca por su turismo rural y la gastronomía. También es famosa por la chicha, elaborada en las casas de los comerciantes, quienes además disponen en sus parcelas de los parrones y vasijas para almacenar este licor.

Es un lugar único que cuenta que con una tranquilidad inigualable y aún conserva los vestigios de la historia, calles y casas antiguas, territorio privilegiado para el visitante, quien está invitado a disfrutar de su tradición e historia.

María Pinto, un valle ubicado entre la gran Región Metropolitana de Santiago y la costa del Pacifico que baña a las ciudades de Valparaíso, Patrimonio de la Humanidad, y Viña del Mar, con su blanca arena y sus playas.

Por su parte, el valle de María Pinto es el sitio ideal para descansar y relajarse en un ambiente rural muy tradicional, con elementos típicos de una agricultura con grandes plantaciones de árboles cítricos, frutales y paltos. Su exuberante naturaleza invita al turista a explorar y maravillarse con su vegetación autóctona, bosques nativos y una fauna con más de 50 especies.

Entre sus atractivos están las actividades outdoors como cabalgatas, paseos en bicicleta y trekking, a través de la Ruta de los Conquistadores, la cual sigue los pasos de Diego de Almagro y Pedro de Valdivia.

5 Eventos:

Santiago se ha perfilado en los últimos años como una capital del turismo de negocios. Cuenta con una completa infraestructura: hoteles de todas las categorías, destacado centro de eventos, un centenar de restaurantes con una excelente gastronomía –tanto regional como internacional– y maravillosos destinos para realizar pre y pos tours en entornos privilegiados; además de tarifas competitivas y un gran desarrollo tecnológico.

Su amplia variedad de establecimientos hoteleros de lujo y una disponibilidad aproximada de 8.500 habitaciones en hoteles de 3 a 5 estrellas –casi el 70% construidos en la última década– la hacen ideal como sede de ferias y convenciones.

Los complejos cuentan con moderna tecnología, comodidades e instalaciones para realizar cualquier tipo de congreso o seminario. Conjuntamente, los espacios de reunión dentro de los hoteles se destacan por su alto prestigio internacional, pudiendo albergar eventos para 8 mil personas.

A su vez, debido al crecimiento de la demanda, en los últimos 10 años la construcción de este tipo de infraestructura se ha duplicado.

Actualmente, Santiago posee seis centros de convenciones, los que ofrecen en infraestructura aproximadamente 81 mil m2 de salones y espacios feriales altamente equipados.

RUTA CAPITAL

La Ruta Capital es un circuito turístico que busca relevar destinos emblemáticos y representativos de las comunas de Providencia, Santiago, Recoleta y Vitacura, haciendo un reconocimiento a la historia, el patrimonio y la identidad de estos barrios, los cuales pueden ser recorridos en una tranquila caminata.

El circuito sigue la ribera sur del río Mapocho, fundamental en la fundación de Santiago. A los nombrados sectores de Alonso de Córdova, Barrio Bellavista y Barrio Lastarria, se suma a la Ruta el Barrio Yungay, frontera oeste del centro histórico de Santiago, que mantiene una sofisticada gama de museos, parques, bohemia, edificatoria patrimonial y una activa organización cívica que lo hace sobresalir entre sus pares.

Fuente Revista Viajando

Región de Valparaíso

La región invita a descubrir nuevas sensaciones y a recorrer sus mágicos rincones, mientras los visitantes se van enamorando de los sorprendentes paisajes y la calidez de su gente.

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La magia de la Región de Valparaíso está dada en un abrazo de la cordillera andina, a través de los campos verdes, las costas, acantilados y playas que son ac

ariciados por las brisas de la inmensidad del océano Pacífico. Con una posición geográfica privilegiada, la región invita a disfrutar en sus destinos de inspiración natural, la cultura y el patrimonio; así como también de la aventura y el deporte, de sabores y vinos, de una vida urbana única junto a un mundo nuevo de sensaciones en sus termas y spas.

Entre sus destinos, Valparaíso –declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco¬– es una ciudad con alma. Centro universitario, cuna portuaria y financiera del país, conforma una sola conurbación con Viña del Mar y Concón, d

onde el sol vibra con el océano Pacífico. Sobre estas costas hoy brilla la oferta de alojamiento, restaurantes, compras y espacios de recreación y entretenimiento, a la par del río Aconcagua, los humedales, dunas y parques, escenario para disfrutar observando las aves y la vida marina.

SONY DSCAsimismo, la poesía y el Pacífico se aferran en un vínculo inseparable en el Litoral de los Poetas. Las estrofas se mecen junto a las olas donde nacen los poemas de Neruda, Parra y Huidobro, desde Isla Negra hasta Las Cruces y Cartagena. Balnearios donde el mar y el campo se unen dando paso a viñedos que

van desde verdes intensos a dorados.

La gastronomía criolla marca la zona con preparaciones reconocidas e irresistibles en base a productos de mar.

IMG_9647Aquí se puede disfrutar de las tradiciones, magníficas vistas u optar por las playas del imperdible Litoral Norte-Petorca. Zona de piratas, corsarios y leyendas, el territorio guarda innumerables encantos. La Ligua, con sus dulces que marcan tradición y sus tejidos multicolores, se mantiene como una parada obligada. El campo y la historia se hacen presentes en las plantaciones de paltas y en los petroglifos de épocas pasadas, junto a sus iglesias que inspiran devoción y gratitud en todo el valle de Petorca.

PASOS E HISTORIAS.

Revivir la experiencia de Darwin es algo memorable en el cerro La Campana, ícono de biólogos aventureros y escaladores. Este escenario deslumbra por su naturaleza y es ideal para descubrir caminando.

En su entorno, ciudades singulares llenas de historias encantadas, como Olmué, Limache, Quillota e Hijuelas, deleitan con sus olores a flores y comidas del campo chileno. Reserva de Biosfera de la Unesco, Campana Peñuelas es el destino ideal para disfrutar en donde parece que el tiempo se hubiese quedado suspendido en un sueño.

IMG_9644Bajo la permanente mirada del monte Aconcagua yace uno de los valles más importantes de la historia de Chile que alberga trascendentales hitos. Las casas patronales y sus pilares de esquina preservan la autenticidad de su pueblo y el orgullo de tradiciones de siglos para contar.

Los amantes de los deportes blancos tienen su espacio en Portillo y el Arpa, que se visten de nieve sorprendiendo con centros invernales de primer nivel en medio del insuperable paisaje de la cordillera de los Andes.

MARAVILLAS NATURALES.

IMG_9683La isla Robinson Crusoe, Reserva de Biosfera de la Unesco, es uno de los mayores reservorios de fauna y flora endémica en el mundo. De aromas inolvidables y colores inesperados, blancas nubes que se deslizan por el cielo azul mientras los botes surcan las aguas del Pacífico que contrastan con el verde de sus montañas. La isla Robinson Crusoe en el Archipiélago Juan

Fernández invita a zambullirnos en las aguas transparentes, ideales para el buceo y la pesca. Aquí, en pleno océano, la naturaleza recuenta su pasar.

DSCN3879de Pascua-Rapa Nui, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, es el lugar donde el Pacífico toca el cielo. Conocida como uno de los sitios más fascinantes del mundo por su valiosa cultura y legado arqueológico e histórico, es la isla habitada más remota del planeta.

Ubicada a 3.700 km. del continente sudamericano, Isla de Pascua maravilla por su viva cultura local y las más de 900 estatuas de moais. Te Pito o Te Henua, “el ombligo del mundo”, deslumbra por su origen volcánico donde la naturaleza se revela en su exuberancia y el tiempo parece correr más despacio.

IMG_9632En la Región de Valparaíso, entre el blanco de las cimas eternas, sitios declarados Patrimonio de la Humanidad, valles, resorts, playas, océano, sofisticada cocina de autor y delicias del mar y el campo; vive un pueblo creativo, abierto y acogedor, que quiere compartir con los visitantes lo mejor que tiene, apelando a la vida y celebrando los sentidos.

Articulo de Revista Viajando

Exploración en la abrupta costa sur de Chile

exploracion_en_la_abrupta_costa_sur_de_chileBatallando contra la furia de vientos y lluvias torrenciales, una expedición de dos docenas de científicos y espeleólogos exploran un promontorio en el extremo sur de América: la isla Madre de Dios. En este lugar, cubierto por un bosque lluvioso como el que se esperaría hallar en los trópicos, descubren que la roca es como un colador de sumideros y simas.

Aunque nunca había visitado la costa sur de Chile, había oído decir que esta parte del país era uno de los lugares más hostiles, y hermosos, del planeta. Así pues, aproveché la oportunidad de unirme a una expedición de dos docenas de científicos y exploradores que se disponía a navegar 1.200 kilómetros de la costa occidental de América del Sur. El destino era la isla Madre de Dios, un promontorio de roca yermo y deshabitado de unos 1.200 kilómetros cuadrados, castigado por una vorágine de mares encrespados, vientos y lluvias torrenciales. A pesar de tan adversas condiciones, la isla era un paraíso para los jefes franceses de la expedición, el espeleólogo Jean-François Pernette y el geomorfólogo Richard Maire, quienes ya la habían avistado en 1997. Aunque las tormentas les impidieron desembarcar, apreciaron en la distancia que la mayor parte de Madre de Dios era un carst (karst), piedra caliza expuesta, y que por tanto podría estar horadada por numerosas simas y grietas. Pernette y Maire, expertos en cuevas y formaciones cársticas, querían explorar el terreno a fondo. Lea el artículo completo en la revista.

Fuente NatGeo es

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LONELY PLANET recommended

Explore the dramatic fjords and channels of Chile between Puerto Montt to Puerto Natales

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Navegación entre canales y fiordos Patogónicos con Navimag

Enjoy a stunning cruise along the west coast of Chile with its glacier-studded fjords, emerald lakes and channels. For the nature lover, this opens up opportunities to see the multitude of wildlife found in these waters including penguins, dolphins, seabirds and sea lions. On board lectures and daily activities make this a truly memorable journey.

Highlights

  • Cruising the Patagonian fjords
  • Spectacular glaciers and channels
  • Birdwatching and other wildlife viewing
  • Puerto Edén

Itinerary

Day 1 Join Puerto Montt (Friday)

This morning we shall board the Navimag ship “Evangelistas” bound for Puerto Natales. Whilst on board you will have Navimag services which include full board, accommodation in various cabins, open deck areas, bar, glacier viewing, films and other entertainment, lectures describing the local geology, glaciation, Kaweskar people, flora and fauna. The ship will commence its journey in the late afternoon.

Days 2-3 Cruise south to Puerto Natales

Puerto Eden
Puerto Eden – Navimag

Upon boarding the Evangelistas at Puerto Montt, we will be rewarded by a fabulous journey through the fjords and channels of Western Chile. From the comfort of our ship, we will be spectators of a wild landscape where the evergreen forests, glaciers and mountains with eternal snows meet the sea. This voyage, accompanied by seals and dolphins, passes close to national parks with untouched mountain massifs, and remote villages such as Puerto Edén, where the heritage of the aboriginal forefathers can still be recognized. This is the ideal accompaniment to any South American adventure. The friendly staff onboard will present useful information and keep you abreast of developments during the journey. The majority of the cruise is through fjords and channels where the sea conditions are generally calm, however for one night the journey heads out into open water, where the conditions can sometimes be quite rough. We advise you take medications if you suffer from sea sickness.

Day 4 Trip concludes in Puerto Natales

After breakfast our trip concludes in Puerto Natales at 8.30am. Further services such as transfers to the airport, additional accommodation in Puerto Natales, or extensions in the Torres del Paine National Park or Antarctica can be arranged on request.

Additional Information

Inclusions

  • 3 breakfasts, 2 lunches, 3 dinners
  • Comfortable but basic cabin accommodation (refer to our office for details on cabin types)
  • Use of all public areas on cruise
  • Various on board lectures and activities
  • Port taxes and port charges imposed by government authorities
  • Pre-departure information

Navigation through  the channels and fjords

Articulo de LONELY PLANET

Introducing Chile by LONELY PLANET

un cono perfecto
Volcán Osorno

Spindly Chile stretches 4300km – over half the continent – from the driest desert in the world (near San Pedro de Atacama) to massive glacial fields. Filling up the in-between are volcanoes, geysers, beaches, lakes, rivers, steppe and countless islands. Slenderness gives Chile the intimacy of a backyard (albeit one fenced between the Andes and the Pacific). What’s on offer? Everything. With easy infrastructure, spectacular sights and hospitable hosts, the hardest part is choosing an itinerary. Consider the sweeping desert solitude, craggy summits and the lush forests of the fjords. Rapa Nui (Easter Island) and the isolated Isla Robinson Crusoe offer extracontinental exploits.

But don’t forget that Chile is as much about character as it is setting. Its far-flung location fires the imagination and has been known to make poets out of barmen, dreamers out of presidents and friends out of strangers. A few wrong turns and detours and you too will be part of this tightly woven family who barbecues on Sunday. Don’t forget to bring an extra bottle of red to the long, lazy dinners that await.

Fast Facts about Chile

  • Pisco produced annually50 million liters
  • Head of statePresident Sebastian Piñera
  • Famous forTierra del Fuego, Pablo Neruda, Isabel Allende, pisco, wine, General Pinochet, Patagonia
  • Did you know…that Chile is the world’s fifth largest exporter of wine?
  • She said itYou can tell the deepest truths with the lies of fiction – Isabel Allende
  • Highest pointOjos del Salado (6893m)
  • Population16,601,700 (4.6% of which is indigenous)
  • Number of moai on Easter Island (Rapa Nui)887
  • The oldest known Chinchorro mummy…dates back to c 5050 BC (some 2000 years before Egypt started mummifying its dead)
  • Number of vicuña remaining in Chile25,000

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Revista TIME dedica un articulo a Tierra del Fuego Chile (inglés)

Saving the Ends of the Earth

By 

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Foto wenborne

I could barely make out Steve Sanderson over the winds howling into the satellite phone. Sanderson, the head of the Wildlife Conservation Society (WCS), was calling from Tierra del Fuego in Chile, an island off the very southernmost tip of South America. Other than Antarctica, you can’t get further away from civilization and still be on land than Tierra del Fuego, yet the island has come under the same kind of development pressure that other wild places are experiencing. That’s what has brought Sanderson and WCS to Tierra del Fuego, where this month the group announced a partnership with the government of Chile to cooperate in management of protected areas on Tierra del Fuego—including the island’s first trekking trail, which could become a mecca for ecotourists. “We’re hoping we can make it a major ecotourism destination,” says Sanderson. “It’s a truly beautiful, beautiful area.”

WCS already had a strong conservation program in Chile and Tierra del Fuego, where it manages Karukinka, a nearly 300,000-hectare protected area on the island. Karukinka was actually donated to WCS in 2004 by the investment bank Goldman Sachs, and it’s a special area, containing the world’s southernmost old-growth forest, as well as wildlife like the Andean condors, elephant seals, dolphins and the endangered culpeo fox. It’s also important for global warming—Sanderson points out that the peatlands on the island contain some 300 million metric tons of sequestered organic carbon, and need to be protected to keep that gas from escaping into the atmosphere. “It’s more than a feel good story,” says Sanderson. “It’s meaningful for the whole planet.”

Most of us will never get to visit a place as remote and as beautiful as Tierra del Fuego—though get down there if you can. But we all benefit when the very special places of the planet are placed under protection.

TIME Magazine USA