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21 razones del por qué tus vacaciones deben ser en Chile

santiago_nocturno_invierno
Vista panorámica de Santiago de Chile

Por Hannah Meltzer (traducido al español por Claudio Arzola, Santiago de Chile, fotografías Claudio Arzola)

Publicado por el diario británico The Telegraph, 02 de junio del 2016

Chile está más accesible para los “Britons”, gracias a los vuelos directos de British Airways entre Londres y Santiago de Chile para el próximo mes de Enero 2017. Aquí algunas de las razones por las cuales debe estar en tu lista de destinos.

1.- El Desierto de Atacama

Es el Desierto no-polar mas árido del planeta Tierra. El promedio de lluvias alrededor de la región es de 15 mm por año, mientras que en algunos centros de meteorología de Atacama nunca han recibido datos de lluvia alguna.

Desierto de Atacama
Desierto de Atacama

2. Casas sobre postes de madera

El archipiélago de Chiloé es hogar de los últimos Palafitos de Chile, casas de madera sostenidas por postes de madera sobre el agua, las cuales alguna vez fueron en su mayoría viviendas de los pescadores en el sur de Chile.

palafitos de Chiloé
Palafitos de Chiloé

3.-   Puedes seguir las huellas de Bruce Chatwin en Patagonia Salvage

Patagonia forma una vasta área a que envuelve el sur extremo de América del Sur, damos nuestros consejos desde el suroeste de Chile. Escritos por Viajes The Telegraph, que describe a Patagonia el experto en Sudamérica Chris Moss como “Un arquetipo de Paisajes de Inspiración”. Encontrado por el Legendario viajero escritor Británico Bruce Chatwin, quien en su fecundo trabajo “En Patagonia” ha inspirado a generaciones de británicos a cruzar los continentes. Lea los escritos de Chris Moss de un reciente tour por Santiago y Patagonia aquí (en inglés)

4.- Puedes esquiar en Chile en el Verano Boreal.

Intercambiar los Alpes por los Andes y descubrir algunos de las mas famosas emocionantes pistas de esquí. Picos elevados, curvas en abundancia,  una buena medida de volcanes y cráteres abiertos, hacen de las montañas de Chile unas de las más emocionantes del mundo. La temporada de esquí en Chile corre desde mediados de junio hasta mediados de octubre, por lo que es una excelente alternativa al calor del verano boreal. El centro de esquí Valle Nevado se encuentra a 60 kilómetros a las afuera del Centro de Santiago. Puedes encontrar mas detalles en la guía de Centros de Esquí en Chile aquí (en inglés)

Esqui Valle Nevado
Centro Esquí Valle Nevado

5. Los colores de Valparaíso

Residencias coloridas en la cima de los cerros y un empinado funicular de riel son el sueño de los fotógrafos e Instagramers al estar en esta costera ciudad de Chile, y es suficiente para poner una sonrisa en cualquier cara de un cansado viajero. La ciudad también tiene una floreciente actividad artística, y las playas de Viña del Mar se encuentran tan cercanas como a solo un paseo en bus por la costa del Pacífico.

Valparaiso
Valparaíso

6. Es el país más angosto del Mundo

Con un promedio de anchura de solo 177 kms, lo hace ser el país mas angosto y largo del Mundo

Chile en Sudamérica
Chile en Sudamérica

7. Te puedes sentir afortunado al capturar una foto de un puma patagónico

El Parque Nacional Torres del Paine en Patagonia, se extiende por cerca de 1.500 kms cuadrados al sur de Chile y es hogar de cerca de 50 pumas salvajes.  A mediados del invierno, dicen que es mas fácil de ver a estos majestuosos y grandes gatos, aunque el avistamiento no está garantizado. Si te lo pierdes, vas a tener que conformarte con uno de los paisajes mas impresionantes del Mundo.

Puma de Patagonia
Uno de los pumas mas elegantes de la región

8. Quedarse en el Lodge de la Montaña Mágica

Este ecolodge está en el medio de la Selva lluviosa de la Patagonia y es el material de las novelas de Isabel Allende.

Montaña Mágica
Montaña Mágica reserva Huilo Huilo

9. Puedes visitar el Fin del Mundo

El Cabo de Hornos es el punto más al sur de Sudamérica y es el punto más al sur de cualquier continente fuera de la Antártica, donde convergen el Océano Pacífico y el Atlántico. Chris Leadbeater de The Telegraph Travel, dice de esto: “Pocas parte de nuestro planeta pueden estar  en una mística del azote constantes del oleaje marino como lo es esta isla en Chile”.

cabo de hornos
Isla de Cabo de Hornos, el fin del mundo

10. Oportunidad de observar las estrellas del cielo

Cielos claros, alturas sobre los 2500 msnm  y la no contaminación lumínica próximas al Desierto de Atacama, lo hacen ser uno  de los mejores lugares del planta Tierra para la observación de las estrellas y galaxias.

Observación de estrellas
Estrellas desde el desierto de Atacama

11. Rafting en aguas blancas en el Cajón del Maipo

Fácilmente accesibles por un día desde el centro de Santiago, esta dramática garganta es un paraíso para los viajeros aventureros.

rafting
rafting en Chile

12. Isla de Pascua

Las encantadoras estatuas de la Isla de Pascua o Rapa Nui – un “Territorio Espacial” para Chile – esto debido a que una parte pequeña estructura, como lo son los famosos Moais forman parte de la incesante llegada de visitantes que tienen a esta isla en su lista de viajes. Las sorprendentes estatuas monolíticas, sobre 800 ejemplares que habitan en esta remota isla se cree que han sido talladas en los siglos XI al XIV por los colonos de la Polinesia. Si estas magnificas formas no son lo suficientemente atrayentes para ti, la Unesco catalogó a la isla como uno de los lugares mas distantes y remotos del planeta; con suaves y blancas playas, sin arboles y dotada con cráteres y volcanes, es considerada por muchos, a ser uno de los parajes mas distintivos  de la Tierra. Lea nuestra guía de la Isla de Pascua aquí (en inglés)

Isla de Pascua
Easter Island, Rapa Nui, Ile de Pasque, Isla de Pascua

13.  Tienes que conocer el “monstruo de hielo” mientras tu estés aquí.

Glaciar Brüggen, también conocido como el Glaciar Pio XI es el glaciar mas grande de Sudamérica, y aparentemente ha desafiado al Calentamiento Global, por su continuo crecimiento, distinto a otros glaciares que se están encogiendo.

Glaciar Pio XI, el más grande de Sudamérica
Glaciar Pio XI, el más grande de Sudamérica

 14. Humberstone el pueblo fantasma

El ex-campamento minero en el Desierto de Atacama es un misterioso monumento al apagado de la industria del siglo como lo fue el Salitre o Caliche. Caminar por sus calles fantasmales, verás teatros abandonados, desérticas piscinas, un sin fin de otras curiosidades que el tiempo dejó olvidadas. El sobresaliente nombre británico viene de James Humberstone, ingeniero químico quien emigró a Chile e hizo su fortuna de la mina de salitre en el desierto de Atacama.

Humberstone
Salitrera Humberstone

15. Es hogar de la piscina mas grande del mundo.

La Laguna de Cristal en el resort de San Alfonso del Mar en Chile central tiene una longitud de 20 piscinas olímpicas

World largest swimming pool
Piscina más grande del mundo en San Alfonso del Mar, Chile, recibe agua bombeada desde el océano Pacífico

16. Caminata alrededor de un volcán

Un cono volcánico perfecto, El Volcán Villarrica y también altamente activo, su erupción del 2015 cerró temporalmente sus laderas. Ahora está abierto y muchas personas optan por subir hasta la cumbre o cráter , debiendo también considerar una caminata alrededor de éste, comúnmente una opción para subir es a finales de noviembre hasta febrero cuando la nieve se ha derretido, para poder disfrutar de la maravillosa vida silvestre del lugar y del país.

Erupción del Volcán Villarrica
Erupción del Volcán Villarrica

17. Andar en bicicleta en Carretera Austral

La carretera recorre cerca de 1.200 kms desde Puerto Montt a Villa O’Higgins a través de la Patagonia rural y salvaje – disfruta de las vistas desde la comodidad de tu sillín mientras pedaleas a lo largo de esta magnifica parte del mundo.

bicicleta en la carretera austral, chile
Albarto Granado, Cruce la Carretera Austral en Chile

18. Dulces olas

Las playas de Pichilemu están consideradas por muchos a ser las mejores para surfear en Sudamérica y las competencias de Surf se realizan cada año en la localidad de Punta de Lobos.

Surf en Pichilemu
Surf en Pichilemu

19. las excéntricas casas del Poeta Neruda

Pablo Neruda es el poeta mas famoso de Chile, cuyo trabajo es reconocido y amado por todo el país. De acuerdo a Jolyon Atwooll  de The Telegraph Traveler: “Si conoces bien o no la obra de Pablo Neruda, es probable que encuentres las casas de Neruda extraodinarias: caprichoso y juguetón, obsceno y culturizado, obsesivo e impredecible”.

Casa de Isla Negra
Casa Museo de Isla Negra perteneciente al Poeta Pablo Neruda

20. Pararse donde estuvo Darwin en el Cerro Santa Lucia

Subir el pintoresco Cerro Santa Lucia para apreciar unas de las mejores vistas de Santiago. Charles Darwin vino a este punto en 1833 y concedió su vista que fue “ciertamente el mejor golpe”

Vista desde el Cerro Santa Lucía
Vista desde el Cerro Santa Lucía

21.- Coma como un residente

La escena culinaria en Santiago es un paraíso de la comida. Solo pocos años atrás, el país fue el algo como la tierra  de la comida chatarra, cuando se trataba de buenos restaurantes, pero esto ha cambiado radicalmente en los últimos diez años. Bellavista en Santiago Centro es un lugar muy particular, con el Restaurante Peumayen de comida ancestral, que ha obtenido innumerables reconocimientos a la comida tradicional chilena.

 

Comida típica chilena
Comida típica chilena

 

Exploring Argentina and Chile by bus – Lonely Planet article

torres del paine
Torres del Paine National Park
Austral Road
Rute 7 – Austral Road – Chile

Lonely Planet recomienda:

Exploring Argentina and Chile by bus

First-time visitors to the southern cone of South America arrive in Buenos Aires or Santiago with visions of glaciers, waterfalls, penguin colonies, vineyards, the baby whales off the Patagonian coast and the dramatic spires of Torres del Paine.

Argentina and Chile have all of this, and more – but none of it is anywhere near either of the capital cities. With domestic airfares skyrocketing, budget travelers and long-term adventurers should consider taking the bus to reach El Calafate, San Pedro de Atacama, Iguazu and other famously far-flung destinations.

Forget the cramped quarters of the Greyhound – you don’t know bus travel until you’ve experienced an overnight journey in the ‘cama suite’ class of an Argentinian long-haul bus line. After reviewing the case for taking the bus instead of an aeroplane, simply push your seat back into fully reclining position, allow the on-board host to refill your plastic champagne flute, and prepare to wake up in the wilderness.
Why take the bus?

1. Argentina and Chile are bigger than you think
Anyone who’s glanced at a map of South America knows that Argentina is big and Chile is long – at 4270km, Chile measures more than triple the length of the state of California and almost four times the length of Italy. But despite the obvious geographic spread, many first-time visitors to the region are surprised to note just how far the Atacama Desert is from Santiago – and how far Patagonia is from Buenos Aires. Arriving at these remote destinations is easy for travellers with unlimited finances or thousands of frequent flyer miles: they simply book connecting flights into regional airports. But travellers with more time than money often find the cost of these connections prohibitive.

2. Domestic airfare in South America is expensive
The cost of flying within Argentina is up – way up. On Kayak (www.kayak.co.uk), a quick search for round-trip flights originating in Buenos Aires in April 2013 turned up the following fares: US$378-544 to Iguazu, US$582-793 to Salta, US$663 to Bariloche and a staggering US$584-809 to El Calafate. Travellers flying domestically within Chile may find better deals, thanks to budget airlines like Sky (www.skyairline.cl) offering fares that undercut large carriers like LAN, but such bargain fares are often snapped up by companies sending their business travellers on domestic trips.

3. Bus travel is affordable and practical, especially for longer-term travellers
On an excellent long-distance line like Via Bariloche (www.viabariloche.com.ar), a one-way ticket from Buenos Aires to Puerto Iguazú (and the Brazilian border) costs around US$120-160, depending on the class of travel. For the same route, the cheapest one-way airfare will cost at least US$100 more on LAN. If you’re not in a hurry, the bus is always the less expensive option, and as an added bonus, travelling overland means bypassing pricey add-on costs like airport taxes and baggage fees. And unlike airports – which are often located far outside the centre, requiring taxi rides or shuttle service to the city – most bus stations in South America are located right in the centre of the action.

4. Long-distance buses are surprisingly comfortable
In many South American countries, travelling by bus is the norm. To keep up with the ever-growing demand for affordable transportation, countless bus lines ply the highways of Argentina, Chile and Brazil – and they’re all competing for business with updated fleets, promotional fares, comfortable reclining seats, and on-board amenities from meal service and film entertainment to free wi-fi.

Most long-haul lines offer a few different classes of travel, categorised by the degree to which the seat reclines: ‘semi cama’ indicates a roomy seat that reclines 130 degrees, with entertainment and meals usually included. ‘Executivo’ offers larger seats that recline 160 degrees, often including extras like pillows and blankets, hot meals, and coffee, tea, champagne and wine, all served by the on-board host. The ‘first class’, so to speak, goes by a range of names from ‘cama suite’ to ‘tutto letto’. These fully reclining seats offer the most space, privacy and amenities.

5. Overland journeys are key to the South American adventure
In some cases, taking the bus is simply the most cost-effective option. But other bus journeys often end up being highlights of the trip. Particularly memorable routes include the thrilling trip over the Andes between Santiago, Chile, and Mendoza, Argentina, featuring vineyard views, snow-capped mountains, and hairpin roads. The stunning, glacier-lined bus-boat combination (www.crucedelagos.com) between Puerto Montt, Chile, and Bariloche, Argentina, is another Andean classic. Less talked about but equally lovely landscapes are on view from the bus window when you arrive overland into Tierra del Fuego’s ethereal Ushuaia and the striking coastline around Iquique in northern Chile.

For full listings of bus lines, fares, routes and departure times from Buenos Aires’ Retiro station, log onto www.tebasa.com.ar. For buses from Santiago, try www.terminaldebusessantiago.cl or visit the websites of the country’s two main lines, Tur Bus (www.turbus.cl) and Pullman Bus (www.pullman.cl).

Easter Island: The Dream at the End of the World

 

By EDWARD ALBEE
Published: April 30, 2006 on New York Times

Trip to Easter Island info here

Moais factory - Ranu Raracu Volcano
Moais factory – Ranu Raracu Volcano

IS it possible to get to Easter Island without traveling a very long distance? No; it is not. If you live in New York City you will fly to Santiago, Chile — 11½ hours — rest a day, and then take another jet plane 5 hours into the Pacific to reach your goal. (And the planes go from Santiago only a couple of times a week.) The trip may be an hour shorter if you live in New Zealand, but don’t count on it.

This tiny speck of South Pacific lava can be reached by boat, of course. That’s how the Polynesians got there around A.D. 700, but it’s a long, long trip by water. It’s a long, long trip from anywhere by any means, but is it worth it? As they say in certain parts of our Middle West — “You bet!”

It took me 50 years to get there from the time I first heard of it. I’m not certain there was any semi-sensible way to get there (from anywhere) back then, but it was on my list, along with Egypt, the Aztec and Mayan cultures, Ayutthaya (the old capital of Siam, sacked by the Burmese in the 18th century), the Roman cities of Sabratha and Leptis Magna on the Libyan coast and other essential destinations. Now that Libya is open to us and has made available the prehistoric painted and carved art of the Fezzan Cliffs, I’ll get there, having accomplished the others.

DSCN3218_1Way before the movie “Planet of the Apes” showed us theStatue of Liberty half buried in the sand, I have felt the need to experience cultures which grew, fell into decadence and vanished. These are probably cautionary tales even beyond their aesthetic marvel.

 

 

DSCN3194_1Why did Easter Island take so long to accomplish even after it was feasible? Well, people looked at me as if I was crazy: “You’re going where!?” “You’re kidding!” “For a couple of statues!?” I got busier and busier as the years went on, and so I put Easter Island on my “someday” list, along with the Gobi Desert and Antarctica (I know, that last one has gotten easy).

As my 78th birthday approached (three months after my 77th, it seemed), it occurred to me that unless I was planning to ask St. Peter to be my travel agent I’d better get cracking. I found an architect friend who wanted to go with me, and it was arranged, and we went. Was it worth it? As I wrote a couple of paragraphs back, “You bet!”

My five days on Easter Island have been one of the high points of my traveling life. I recommend it to anyone who’s willing to spend the time on the island required for a full experience. A quick trip in and out (even if it could be arranged) would be such a waste. Cruise ships do drop by on rare occasions. One — a round-the-world tour of Japanese travelers — stayed two days while I was in residence, letting passengers off in small groups for a six-hour visit. It was barely enough time for them to photograph each other photographing the wonders.

DSCN2970EASTER Island (10 miles by 15 miles) was formed eons ago by three massive volcanoes rising from the sea. These — and lesser eruptions — formed the island, which, except for a minor area fit for farming and living, is lava with a thin layer of infertile soil. Most of the island is strewn with stone, with jagged cliffs for a coastline. The island is also strewn with over 800 gigantic and breathtaking statues averaging over 20 feet high. Only a relative few of these are upright and in original placement, but many of the rest can be seen and visited, half buried or prone. The experience is very much like visiting a fiction we have not imagined.

DSCN2941The island was settled — probably about A.D. 700; at least these are the newest estimates — by Polynesians exploring eastward. One group went northeast and found the Hawaiian Islands (uninhabited, of course) and another group went southeast and ended up on an island bare of people but covered with huge palm trees, naming it Rapa Nui (it was later renamed Easter Island by the captain of a Dutch ship that arrived there on Easter Sunday in 1722). These two groups traveled in large canoe-like vessels — double-hulled, perhaps — along with their small animals and fowl, and grain and root vegetables. The landing at Easter Island was difficult as there are only two small congenial beach areas on the entire island. But it was accomplished, and while further journeys may have brought new settlers, no one ever left Easter Island. There was no way home.

DSCN3097Shawn McLaughlin’s essential book, “The Complete Guide to Easter Island” (Easter Island Foundation, 2004), deals in great detail with the settlement, growth and eventual, almost complete depopulation of the island. As well, it tells of the shameful treatment of the natives by European explorers in the 18th and 19th centuries and the self-destruction of their culture by the natives before the European invasions. It is a sad history, and you should know it before you go. The book describes in clear and specific terms the construction and moving and placement of the statues (moai) to the vast ceremonial stands (ahu) around the island. It is the one guide book you will need.

Five days are the minimum you should stay on the island to even begin to experience its extraordinary treasures (not to mention the wild and beautiful landscape — moonscape, sometimes.) While there are tours of various kinds available, I recommend that you go about on your own — having done your homework, of course. You should rent a four-wheel-drive vehicle and explore the island as you see fit, except I would strongly recommend that you not visit the huge volcanic quarry where the great figures were carved until first you’ve seen them on site. See the quarry on your fourth day, perhaps.

DSCN3490On your first day you really should visit the small but instructive anthropological museum, just a bit outside the town of Hanga Roa where you will be staying. Near it is the first set of statues you should visit, the Tahai complex. It’s an easy introduction to the wonders ahead. Take your time. Absorb. Don’t be rushed. And anything you see should be seen at least twice, preferably at different times of the day, for the statues become different experiences in different lights. And be sure to see them from all sides — for the hulking backs of these stone creatures are as moving as their fronts.

The three essential assemblages of statues are Ahu Akivi — to my mind the most beautiful on the island — seven giant figures staring out over the landscape with power and serenity; Ahu Tongariki, with 15 giant figures staring toward the quarry where they were formed, and Ahu Nau Nau, located at the pleasant beach called Anakena. These three must be visited, but there are so many other sites that two weeks could be profitably spent.

Easter Island
Landing approaching

The island’s being so small we managed to spend lunchtime each day at Anakena, where good food (grilled tuna and chicken with root vegetables) is available, and still be able to visit a site in the morning, and another late afternoon. One paved road reaches from the town of Hanga Roa to Anakena Beach and tributary dirt roads to wherever else you want to go. There are several hundred free-roaming horses on the island, families mostly, and they often share the roads with you but are thoughtful in moving aside. We saw a few cows and some birds, but there was no sign of the 70,000 sheep which once crowded the island. In the town of Hanga Roa there are many stray dogs; they are very friendly.

It is said that there are scorpions and black widow spiders about — the latter in the tall grasses. I saw none, my eyes being elsewhere, but long trousers and boots are a wise dress code.

The quarry itself is on one of the two volcanoes you must visit. They are called Rano Raraku and Rano Kau. The view (both inward and outward from the rims of these volcanoes) is spectacular. Each is filled with a lake of great dimension. The quarry at Rano Raraku faces south toward the sea, and the extension hillside is studded with topsy-turvy figures abandoned on their way down the hillside; as well (higher up) with half completed sculptures not yet loosened from the rock. There are more inside the crater, where the black widow spiders are supposed to live. The view from the rim of this quarry is spectacular.

DSCN3533Equally spectacular is the view from the top of Rano Kau — the other volcano I mentioned. The interior lake is very large, and the view from the rim (where the petroglyphs are) straight down to the ocean is thrilling. Watch out for the wind, though. It can be fierce up there. It occurred to me that if I wasn’t careful I was in danger of plunging down the craggy cliffs into the ocean, but I was, and so I didn’t. Aside from the petroglyphs you’ll also find the ancient town of Orongo — round stone houses from a millennium ago.

DSCN3141A few practical matters: the town — Hanga Roa — is not large and can be easily traversed by foot. There are 10 or 12 hotels (including a couple of relatively expensive ones a little way out which did not impress me), the most desirable one being the Hotel O’TAI, with lovely gardens, comfortable rooms, a pool, good breakfast, a friendly staff and reasonable rates. It is also a five-minute walk from what I found to be the best restaurant on the island, La Taverne du Pêcheur (reservations required). It is closed on Sundays, but you might be able to persuade Raul, who seems to run the Hotel Orongo (in town) to cook for you then. The people who live on Easter Island are friendly and often very beautiful.

The best months to visit Easter Island are from October to mid-March when the daily temperatures hover at 75 to 85 degrees. An early morning rain shower is common.

DSCN3259Since you’ll be spending a day in Santiago both before and after your visit to Easter Island, there are a few things you should experience there. There is the extraordinary Pre-Colombian Museum in the center of town with quite amazing pieces from the various cultures from Central Mexico right down to Patagonia. And not far from this museum is the wonderful Central Market, a great wrought-iron structure having in it huge fish markets as well as seafood restaurants. If you have never experienced the tiny nail-size baby eels sautéed in olive oil and garlic (which I first enjoyed in Madrid) just forget you’re eating eel and have a wonderful meal. Santiago itself is a little grubby but what else would you expect after nearly 20 years of military dictatorship, fortunately now ended. The Santiago Crown Plaza Hotel is central and quite comfortable.

But don’t dawdle! You’re there for Easter Island.

DSCN3335I was shocked, shortly after I returned, to learn of a proposal for a gambling casino on the island. We all know that gambling casinos bring crime, and we also know that they benefit absentee owners infinitely more than they do the populace where they are located, and those of us who have been there know that any benefits a casino might accrue to the populace would be devalued by the corruption of such an enterprise. Those of you who treasure Easter Island as I do would do well to write the Chilean government to protest this ill-advised venture. However, you might want to get to Easter Island rather soon. As I said, don’t dawdle.

Let me quote from Mr. McLaughlin’s essential book on Easter Island, for he describes the experience you will have as well as anyone could.

DSCN3308“What really makes Easter Island unique among the ancient places of the world is its preservation of the lifecycle of Neolithic ritual. Most realms of antiquity, like Pompeii or Machu Picchu, are frozen in time or represent the final manifestation of a culture, its zenith. But on Easter Island you can see the birth, life, and death of the ancient culture — the womb of the moai in the statue quarry, the stately triumph of the moai on their platforms, and the solemn (some might say pitiful) decadence of their fall from grace … the moai lying deaf, dumb, and blind in the volcanic dust whence they came.”

For many Easter Island will be a once in a lifetime experience — literally and figuratively. But I plan to go back, and more than once. I want to bring special friends with me, people who will appreciate the experience. I want to see the rapture in their eyes as they live with the wonders.

Parque Nacional Torres del Paine el mejor para el senderismo en el mundo

Torres del Paine
Lago Pehoé y Cuernos del Paine

Así lo estipula el medio El País, de España, a través de un artículo denominado “Senderismo: 10 grandes rutas para un viaje interior”.  Medio que destaca las virtudes del paraje nacional.

Primero fue la Unesco quien, denomino a las Torres del Paine como una reserva mundial de la biosfera. Ahora es el turno del prestigioso diario El País de España, quien nombro al parque nacional chileno como líder en el ranking de senderismo para viajeros solitarios.

El blog del diario español lo describió así:
“Una dramática orografía de picachos y torres de granito negro modela el parque nacional Torres del Paine, en la Patagonia chilena. Declarado en 1978 reserva de la biosfera, ocupa una superficie de 242.000 hectáreas en torno a la cordillera del Paine, y es el hábitat de especies como guanacos, ñandúes, zorros, cóndores, armadillos y pumas. En el interior del parque existen cientos de kilómetros de senderos marcados. El circuito de mayor longitud es el que rodea completamente el macizo montañoso siguiendo el curso del río Paine, para continuar luego junto al río Grey hasta las oficinas de la administración del parque entre bosques de ñires, turberas, lagos, cascadas y ventisqueros. El sendero discurre primero a media montaña, para ascender luego hasta los 1.350 metros. La ruta, de dificultad media-alta, se puede completar entre siete y diez días de caminata. Las posibilidades de acampada van desde refugios como el del lago Dickinson, que dispone de duchas de agua caliente, electricidad y la posibilidad de comer caliente, hasta una simple pradera donde plantar la tienda.”

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Base de las Torres

La Directora Regional de SERNATUR Magallanes, María José Benavides, indico que este nuevo nombramiento es un orgullo para la región: “No es primera vez que Torres del Paine es reconocido por publicaciones a nivel mundial. Tenemos la suerte de contar en la región con un Parque Nacional de belleza única, al que año tras año llegan turistas de distintas nacionalidades y que en enero 2014 atrajo a 31.444 personas”

Si lugar a duda, este nuevo nombramiento es una muy buena promoción para los destinos turísticos de Chile.

Si quieres leer la nota completa desde el Blog del diario El País, visita: http://blogs.elpais.com/viajeroastuto/2013/04/senderismo-10-grandes-rutas-para-un-viaje-interior-.html

VALPARAISO

 

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VALPARAISO – LAS MAS COLORIDA

La reconocida revista de turismo estadounidense Travel+Leisure destacó a Valparaíso como una de las ciudades más coloridas del mundo, en conjunto con otras ciudades o destacados barrios de distintos rincones del globo.

 

Según la revista Neoyorkina, la ciudad puerto chilena destaca por sus ascensores, los que funcionan desde el siglo XIX, y desde los cuales se puede apreciar la ciudad y el mar, a medida que éstos suben.

 

También habla de que es el centro cultural de Chile, en donde vivió alguna vez el poeta Pablo Neruda, y que el espíritu creativo de sus residentes se refleja en los vibrantes colores de sus casas, así como en los bohemios grafittis en las calles.

 

Además de Valparaíso la revista destacó a Jaipur en India; Chefchaouen en Marruecos; Izamal en México; el barrio de Boo-Kaap, en Ciudad del Cabo, Sudáfrica; el barrio Balat, en la capital de Turquía, Ankara; Júzcar en España; South Beach en Miami; Río de Janeiro; Willemstad, capital de Curaçao -en el Caribe-; Vernazza, Italia; Jodhpur, también en India; el barrio de Jt. John’s, en Newfoundland, Canadá; San Juan Viejo, en Puerto Rico y La Boca, en Buenos Aires.

Lonely Planet dice sobre el Desierto de Atacama

Destacada revista elige al Desierto de Atacama entre paisajes más espectaculares del mundo

Lonely Planet destaca Atacama por sus mezcla de salares y volcanes. También destaca a los flamencos de la laguna de Chaxa y los Géiser del Tatio.

Geisers del Tatio
Geisers del Tatio -Desierto de Atacama

La distinguida revista Lonely Planet eligió al Desierto de Atacama como una de las 10 atracciones naturales más espectaculares del mundo por sus mezcla de salares y volcanes.

La publicación dejó a Chile en el tercer lugar, solo superado por el Salar de Uyuni de Bolivia y en segundo la Gran Barrera de Coral de Australia.

La Subsecretaria de Turismo, Jacqueline Plass, aseguró que “Chile tiene el desierto más árido del mundo. Y es uno de los íconos turísticos más atractivos para los extranjeros que visitan nuestro país. Durante 2012 llegaron a nuestro país más de 50.000 ingleses. De ahí la importancia de esta publicación en este país”.

Andrea Wolleter, Gerente General de Turismo Chile, institución encargada de planificar y ejecutar las estrategias de promoción turística en los mercados internacionales, aseguró que “el mercado inglés está dentro de los que hemos definido prioritarios para la promoción turística de nuestro país en el extranjero. Esta publicación es un gran aporte para el posicionamiento de Chile en el extranjero”.

 

Bikers del Mundo Bajan los Cerros de Valparaíso

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Este domingo 24 de febrero 2013, se prepara una nueva versión de este arriesgado deporte, donde competidores de distintas partes del planeta vienen a experimentar la Adrenalina en los Cerros Porteños, especificamente el Cerro Carcel, este queda entre Cerro Alegre, Cerro Panteón y Concepción. en el Centro Histórico de Valparaíso, puedes ir por el Ascensor del Cerro Concepción y caminar unas cuadras hacia arriba hasta llegar al Cerro Carcel. Te dejo un link a que te indica donde se encuentra http://www.ciudaddevalparaiso.cl/inicio/zonas_cerros.php

Los mejores bikers de todo el mundo se darán cita este domingo 19 de febrero para competir en la décima edición de Valparaíso Cerro Abajo, el downhill urbano más extremo del mundo.

Al igual que cada año la actividad invita a desafiar las leyes de la física por las estrechas calles del puerto.

En el trayecto destaca el espectacular salto The North Face, desde calle Atahualpa hacia calle Elías y con una extensión de ocho metros; además del vertiginoso The North Face Wall Ride, por la misma calle.

Este domingo el Cerro Cárcel de Valparaíso se llenará de adrenalina y deporte. Allí se verán las caras más de 50 atletas de todo el planeta, para intentar quedarse con el título de lo que ha sido internacionalmente reconocido como el descenso urbano más potente y emocionante del mundo: la Copa Valparaíso Cerro Abajo 2012.

Un circuito de casi 2 kilómetros, que cruza todo Valparaíso desde los cerros hasta la misma plaza Aníbal Pinto, donde los más talentosos mountain bikers del mundo exhibirán todas sus habilidades para llegar a la meta y conseguir coronarse como campeones.

Se espera que gran cantidad de espectadores se aposten junto a la espectacular rampla The North Face, que irá desde calle Atahualpa hacia calle Elías, y cuyo salto tendrá una extensión aproximada de 20 metros.

Unos metros más abajo, y por la misma calle, el vertiginoso The North Face Wall Ride -recorrido en la pared- coronará este tramo del circuito.

El evento cada año atrae a más gente; para esta versión se espera que más 15 mil espectadores se reúnan para ver a bikers como Filip Polc, el eslovaco campeón de la versión 2011, y el experimentado chileno Antonio Leiva.

Además, para quienes no puedan viajar a Valparaíso o vivan fuera de Chile, por primera vez en su historia esta edición de Valparaíso Cerro Abajo será íntegramente transmitida por internet por www.valparaisocerroabajo.cl

En esta décima versión, que marca la consagración del evento como un clásico del ciclismo mundial, estarán presentes todos los ganadores de las versiones anteriores de esta prueba, lo que hará aun más emocionante la supremacía y el titulo de campeón.

Fuente: Clinic

Reserva Nacional Cerro Castillo -Región de Aysén

Tiene uno de los senderos más bonitos de Chile. Un cerro imponente con paredes que poco a poco ganan fama entre escaladores. Huemules, glaciares, bosques intactos y, todavía, poquísimos visitantes. Ubicado a 64 kilómetros de Coyhaique, Cerro Castillo tiene los ingredientes para convertirse en “las nuevas Torres del Paine”. Y por eso había que estar allí cuanto antes.

Texto y fotos: Sebastián Montalva Wainer, desde la Región de Aysén.

3mr0fspkg70l_3“Noooooo, no lo escribas”, ruega una italiana, medio en broma, medio en serio, cuando le digo que estoy aquí justamente para matarle el secreto. A fin de cuentas, eso es lo que solemos hacer los periodistas. Siguiendo un dato, vamos a una linda playa desierta y ¡paf!, en un par de años lo que era un descubrimiento bajo el sol ahora es un ritual archiconocido.

Pues bien. La italiana que no quiere que escriba esto es de Turín y lleva nueve meses en Chile. De intercambio, y ahora de vacaciones, viaja por la Patagonia. La encuentro a las 8:30 de la mañana de un jueves de febrero a orillas de la laguna Cerro Castillo, en la Reserva del mismo nombre y a los pies del cerro que también lleva ese nombre, tras dos días de caminata entre bosques, ríos, montañas y glaciares en las que no he visto a más que un puñado de personas. Si no me equivoco, ella es la número doce. La italiana dice que venía subiendo desde Villa Cerro Castillo, que anoche llegó tarde y como no encontró el campamento “oficial”, tuvo que poner su carpa donde pudo. En este caso, a orillas del río.

La italiana es escaladora aficionada y hace poco estuvo en Cochamó, bastantes kilómetros más al norte, un sitio que varios medios especializados vienen describiendo hace rato como “el Yosemite chileno”, y que esta misma revista ha destacado hace pocos años. Por eso, lo que cuenta no sorprende.

-Cochamó es muy bueno para escalar, pero está lleno de gente, todos carreteando a los pies de la montaña. Yo prefiero lugares como éste, donde aún no anda nadie.

Y entonces me pide que no haga lo que ahora estoy haciendo (y para lo que me pagan). Yo le devuelvo una sonrisa y anoto el encuentro en mi libreta: me podría servir como inicio para este texto.

Día 0. El secreto

Así como Cochamó es (fue) “el Yosemite chileno”, la Reserva Nacional Cerro Castillo es (será) “la nueva Torres del Paine”. Ciento ochenta mil hectáreas de áreas silvestres protegidas, ubicadas 64 kilómetros al sur de Coyhaique, que cobijan bosques de enormes lengas y ñires intactos, muchos huemules que no le temen a las personas -no es raro encontrarlos a orillas del camino- y una preciosa e imponente montaña de 2.675 metros de altitud que tiene el nombre muy bien puesto: desde donde se le mire, Cerro Castillo parece eso mismo: un castillo. Una especie de Neuschwanstein de basalto, un castillo Disney de roca, que poco a poco se está convirtiendo en un nuevo imán para los escaladores del mundo.

1211514_10a2d6402145633_3-Si Cerro Castillo estuviera en Francia, ya tendría mil rutas escaladas -dice Manuel Medina, Pepón para los amigos, el veinteañero guía y escalador que me acompaña en esta ruta y al cual yo no le digo Pepón (esto no es Secreto en la montaña, anoto en mis apuntes).

Manuel es de Coyhaique, tiene 25 años y está realmente loco por las paredes verticales: en noviembre pasado, consiguió -junto a su compañero de cordada, Pablo Miranda- la primera ascensión de la cara sur del torreón norte de Cerro Castillo, y ahora está decidido a ir por más: abrir nuevas rutas por la Pared Norte, escalar en cerros aledaños coma La Vieja, el Facón, El Palo. O superar uno de los logros más difíciles de los que se tiene registro hasta hoy: la ruta por el canalón central de la Cara Este de Cerro Castillo, que en 2008 abrieron el catalán Joan Solé y el estadounidense Carlos Buhler, dos escaladores de nivel mundial. Buhler, de hecho, fue el primero en subir la Cara Este o Kanshung del Everest en 1983 (la misma que en 1992 repetiría la expedición chilena liderada por Rodrigo Jordan), y ha abierto varias rutas de alta dificultad en distintas partes del planeta.

1211514_c68c302145630_3Pero Cerro Castillo, por suerte, no es sólo para escaladores. La reserva tiene el que, sin duda, es uno de los circuitos de trekking más bonitos de Chile, que ha sido destacado por guías especializadas como Trekking in the Patagonian Andes, de Lonely Planet. Y esto fundamentalmente gracias a sus paisajes y el tipo de caminata que es: se anda por bosques, sobre piedras, sobre nieve, se pasan ríos, se ven glaciares, lagunas, montañas sin nombre, en varios tramos hay que buscar la huella para poder seguir, y todo-todo esto con cero gente alrededor (según datos de Conaf, en todo 2011 sólo vinieron 1.923 personas).

Así, caminar por la Reserva Cerro Castillo resulta una memorable aventura que, en un futuro no muy lejano, debería cambiar su fisonomía. Allí donde hoy se pierde la senda pronto habrá un camino mucho más transitado. Allí donde hoy existe un resbaloso tronco como puente para cruzar un gélido y torrencial río, habrá un puente de madera hecho y derecho. Allí donde Conaf hoy se esmera con lo mínimo para tener al menos un cuidador a la entrada, habrá más gente encargada de la mantención del parque. Pero antes, claro, debe comenzar a concretarse de una buena vez el interés que -al menos en las palabras- se le ha puesto a esta joyita de la Región de Aysén. Como el de Sernatur, que en agosto pasado eligió a Cerro Castillo como una de las cinco Áreas Silvestres Protegidas del Estado para potenciar en los próximos años.

Con tantas credenciales a la vista, no queda más que caminar. Y lo que haremos con Manuel Medina es una ruta express, la “ruta turística” y más recomendable: tres días, dos noches, entrando en auto por el sector de Las Horquetas Grandes (ver mapa) y bajando desde la laguna Cerro Castillo -donde encontraremos a la italiana solitaria- por un camino alternativo que termina en un camping privado, ya en las afueras de la Villa Cerro Castillo.

Día 1. El reino de los tábanos

e0dxfsncpl0v_3Entrando en auto desde Las Horquetas Grandes hasta la guardería de Conaf nos ahorramos 13 kilómetros -cuatro a cinco horas- de caminata, por un sendero plano y bastante monótono que obligaría a sacarse los zapatos para cruzar los cuatro o cinco ríos que aparecen en la ruta. En rigor, este camino es privado y está delimitado por varias tranqueras que, felizmente, pueden abrirse sin problemas (déjelas cerradas, para que no se escapen las vacas). Es uno de los “problemas” de esta reserva: está rodeada por terrenos privados que podrían algún día impedir el acceso.

Cruzando uno de los ríos nos topamos con las únicas personas que veremos regularmente en el camino: un grupete de seis amigos chilenos que vienen por las suyas y que, claro, llegaron en minibús a Las Horquetas Grandes y desde allí se han venido caminando. Manuel Medina, mi partner, viene manejando su Mitsubishi Pajero del 93 y pone la 4×4 cada vez que es necesario. Entonces me cuenta más de él: que es coyhaiquino, que estudió Turismo Aventura, que tiene cursos de montaña en la escuela Nols, que acaba de iniciar una empresa de escalada, que comenzó como guía, que así conoció a unos gringos de la Universidad de West Virginia, quienes luego lo invitaron por siete meses para seguir trabajando allá, con todo pagado. Y así aprendió inglés y vivió como gringo en una ciudad universitaria y que las fiestas eran iguales a las de la película American Pie.

La cháchara termina al llegar a la guardería de Conaf, donde dejamos el auto (se lo llevará un amigo de Manuel que viene con nosotros). Allí hay un cuidador, Sandro, que pasa dos semanas solo y luego vuelve a la ciudad por cinco días, cobra la entrada (5.000 pesos por persona), entrega el mapa de la ruta y nos repite su mantra: “Prudencia y autocuidado, prudencia y autocuidado”.

El primer día de caminata es corto: sólo 40 minutos hasta el campamento de río Turbio, donde armamos la carpa, peleamos contra un ejército de tábanos (¡qué bella especie!), cocinamos, comemos bien para mañana (porque será fuerte), nos damos cuenta de que olvidamos los servicios (por lo que improvisamos unas cucharas de lenga), conocemos las primitivas letrinas del camping y a eso de las ocho nos vamos a dormir. Escuchando el sonido del río, Manuel sigue contando cómo le fue en West Virginia. Yo me duermo pensando en lo de las fiestas tipo American Pie.

Día 2. Cerro arriba

raf1sny7h6xp_3Hoy es el día fuerte de caminata y la idea es comenzar temprano: si pasa algo en la ruta es mejor que haya tiempo para reaccionar. A las 06:30 ya nos estamos levantando para el desayuno: chocolate caliente con granola, fruta y tortillas con jamón y queso. Cargamos nuestras botellas de agua en el río Turbio, le ponemos jugo en polvo (no sólo para el sabor, sino para hidratarse más: el agua de deshielo trae menos sales minerales), levantamos campamento, nos colgamos la mochila al hombro (unos diez kilos) y partimos. Ayer tarde llegaron los seis amigos chilenos que vimos en el río. A la hora que decidimos partir, ellos todavía no han despertado.

Lo que sigue puede resumirse así: dos horas de subida por un precioso bosque de lengas hasta llegar al llamado Portezuelo Peñón, un paso a 1.435 metros de altura que siempre tiene un poco de nieve. El clima acompaña: hace calor y no hay viento. En otras condiciones debe ser más duro. Sobre todo a la bajada, la parte más complicada de este trekking: tras el Portezuelo viene un empinado descenso de una hora y media por pequeñas rocas sueltas donde no es fácil, sino facilísimo caer.

-Vayamos súper concentrados aquí -me advierte Manuel, quien a fin de cuentas viene más preocupado por mí: si hay un accidente, deberá ejecutar un rescate y poner a prueba sus conocimientos de Nols, West Virginia y otras experiencias por el estilo, porque no habría manera de hacer una salida fácil. Pero el saldo es positivo: a pesar de uno que otro resbalón, salimos ilesos (las rodillas, eso sí, sienten el esfuerzo). Y además, la naturaleza nos regala su espectáculo: la vista hacia los glaciares del cerro El Peñón es impresionante.

Tras la bajada vienen cerca de dos horas por un sendero más o menos marcado, que se vuelve a internar en el bosque y que en un momento lleva hacia el estero El Bosque, que corre a nuestra derecha y que de estero no tiene nada: es un río que llega a tener “características torrenciales”, como dice el mapa de Conaf.

Menos mal, hay un puente -en rigor, lo que queda de él: una tabla- para cruzarlo: es lo que sobrevivió al último invierno, a la nieve y las crecidas del río. Así es que pasamos sin problemas, aunque el obstáculo viene más allá: unos metros después aparece un riachuelo que hay que cruzar pasando por un resbaloso tronco de madera. Leí después en una guía que podría ser mejor pasarlo sentado, mojándose los pies, en vez de arriesgarse a caer de lleno al agua, con mochila y todo.

Pasamos ilesos, otra vez. Manuel dice que “fue entretenido” y “que hubo que desarrollar una estrategia para sortear una dificultad”. Es cierto: que esta Reserva no tenga buena infraestructura es, a fin de cuentas, una garantía de aventuras. Pero queda en evidencia que un accidente aquí puede costar caro.

Tras el tronco resbaloso llegamos al segundo campamento de Conaf, Estero El Bosque, donde encontramos a una pareja de rancagüinos que también viene por las suyas, que perdieron la huella y casi se congelan los pies al cruzar el río, y que están hace unos días aquí, pero con mucho más peso (cargan hasta una tetera). También hay unos gringos de la escuela Moutaineering Training School, que opera en Alaska y en Patagonia formando guías de montaña. Pero hablamos poco con ellos: la idea es continuar dos horas más arriba hasta un campamento no oficial llamado La Tetera, a los pies del Cerro Castillo.

Día 3.Cerro abajo

La Tetera se llama así porque durante años hubo aquí una tetera roja que un arriero dejó sobre una piedra para indicar el lugar perfecto para acampar bajo la montaña. Pero el año pasado esa tetera se perdió. Un amigo de lo ajeno se la llevó y hoy el nombre del campamento persiste sólo por tradición oral.

Lo bueno de acampar en La Tetera, aparte de la gran vista al cerro, es que se acorta el tercer día de caminata y, si se llega temprano, da tiempo suficiente para conocer otra de las joyitas de la reserva, que está a cinco minutos: la laguna Cerro Castillo, un ojo de agua de color turquesa a 1.275 metros de altitud que se alimenta de los glaciares de la montaña.

Tras la primera visita, volvemos al campamento para pasar la última noche. A la tarde llegan los seis chilenos que nos vienen siguiendo y quiebran la soledad en que estábamos. Cenamos contundente -en rigor, nos comemos todo lo que quedaba- y, con el cuerpo ya cansado por el esfuerzo, dormimos como reyes.

El tercer día salimos a las 8 en punto rumbo a la laguna. Ahí es cuando encontramos a la italiana del comienzo de esta historia. Tomamos las fotos de rigor y acortamos camino, como habíamos presupuestado. Porque una opción es seguir un día más hacia el sector Porteadores por un duro acarreo de piedras, para subir luego al campamento Neozelandés -llamado así en honor a un grupo de neozelandeses que hizo varias ascensiones en los setenta-, y bajar luego bordeando el estero Parada hasta Villa Cerro Castillo.

Otra ruta, la que tomamos, es bajar a la Villa por un sendero que nace desde una explanada hacia el sur de la laguna, y que tiene una vista panorámica espectacular: se ve el lago General Carrera, Villa Cerro Castillo, la Carretera Austral, el río Ibáñez, Campos de Hielos Norte y el Volcán Hudson.

Este sendero es utilizado por turistas que vienen a caballo y a pie desde Villa Cerro Castillo para conocer la laguna por el día. Conduce a un camping privado que está a orillas del río, y en el fondo es un tierral que toma unas tres horas para bajarlo. Las vistas, desde luego, compensan el tedio de ir afirmándose todo el rato. Y también, las ganas de llegar y bañarse después de tres días.

Una vez abajo, el Mitsubishi Pajero de Manuel Medina espera estacionado en el camping privado. Raudos, nos sacamos los bototos entierrados y enfilamos sin detenciones hacia Coyhaique, con una curiosa sensación: lo que recorrimos a pie en tres días, entre ríos, desfiladeros de roca suelta y glaciares, en auto lo hacemos en media hora. Es como la película El Náufrago: todo cuesta mucho más cuando se está solo, en medio de la naturaleza.

A la noche, ya en Coyhaique, me junto con Manuel para una cerveza de despedida. En el cerro, bajo el sol, sudando la gota gorda, veníamos soñando con esto. Pero cuando ya estamos aquí, con el schop en la mano, Manuel dice que ahora sólo quiere volver a la montaña. Es más: mañana regresará al mismo lugar donde estuvimos hoy, para intentar esta vez la cumbre del cerro El Palo, otro de los secretos que esconde este rincón de la Patagonia.

Yo lo miro en silencio, y sólo le acerco el vaso.

Fuente Revista El Domingo  – El Mercurio

San Pedro de Atacama -¿qué hacer y qué visitar?

Salares en el atiplanoEncajonado entre la cordillera de Los Andes y los volcanes costeros que miran hacia el Océano Pacífico se halla Atacama, el desierto más árido del planeta. Pero tras ese título se esconde en Chile uno de los lugares más fascinantes del continente americano, cuyas lagunas, quebradas, dunas, salares, cerros, llanuras y cumbres de alta montaña conforman paisajes de una belleza casi onírica, además de palpitar bajo uno de los mejores cielos del mundo para la observación de estrellas y planetas.

Dicen que quien pisa su suelo acaba por hermanarse con el inhóspito pero bellísimo paisaje de Atacama. Da igual que la estancia dure meses o apenas los cuatro días que suelen permanecer de media los viajeros. Llegará un momento en que la visión del casi omnipresente y majestuoso volcán Licancábur se hará tan necesaria que lo extrañará durante largo tiempo una vez se haya abandonado esta parte del norte de Chile. Aunque no es lo único que dicen aquellos que un día decidieron olvidarse de la ciudad e inaugurar dirección postal aquí. Hay también quien afirma que el litio presente en el Salar de Atacama –donde se encuentra el 45 por ciento de las reservas mundiales en salmuera de este mineral– afecta al ánimo, como si de algún modo los habitantes e incluso los que llegan de visita se beneficiaran de las propiedades que propician su uso en tratamientos terapéuticos de determinados trastornos psicológicos.

Aunque al viajero que aterriza en el aeropuerto de Calama, situado a 2.432 metros de altitud, lo más seguro es que lo primero que le afecte no sean las emociones telúricas que proporciona este espectacular desierto sino la puna, el soroche, el mal de altura. Mareos, cefaleas, náuseas, falta de apetito, insomnio y agotamiento son algunos de los síntomas que se pueden sufrir mientras el cuerpo se aclimata a la altitud. Beber mucha agua y evitar el alcohol es el principal remedio para evitar el apunamiento, como repiten sin descanso los guías que reciben a los viajeros. Un consejo a tener en cuenta durante toda la estancia, ya que los principales enclaves de interés se reparten desde los 2.400 hasta los 4.200 metros de altitud. Sin olvidar las cotas aún más elevadas de algunas de sus cumbres, objetivos reservados a viajeros curtidos en la alta montaña.

La altura, paso a paso

Atacama, por lo tanto, descubre sus tesoros peldaño a peldaño. Las diversas excursiones se programan para que cada día se vayan superando paulatinamente las sucesivas cotas de altura, a razón de mil metros por día. Un favor no solo para el cuerpo sino también para la mente, ya que de ese modo se perciben mejor las diferencias biológicas y geológicas de sus paisajes. Porque, aunque no lo parezca, en esta parte del desierto atacameño no todos los gatos son pardos. Dunas de arena, curiosas formaciones rocosas, salares, oasis, quebradas, lagunas de alta montaña, géiseres y llanuras altiplánicas donde crece la paja brava y pastorean las vicuñas –las primas asilvestradas de las llamas– asoman en su más que rico menú de postales. La vida resiste aquí gracias a que el desierto absoluto, el que le ha dado la fama a Atacama de ser el más árido del mundo, comienza al otro lado de la cordillera de Domeyko. Más allá de esta barrera geológica hay rincones que no percibieron una gota de lluvia durante la friolera de 400 años seguidos. Aunque tampoco se ve demasiada en esta otra parte del desierto. Los habitantes de San Pedro de Atacama no le piden cuentas al cielo. Saben que de él no caerá mucho más de 10 milímetros de agua por metro cuadrado al año. Más bien miran hacia lacordillera de los Andes, de donde proceden los pocos ríos y los cauces subterráneos que han permitido que la vida se haya asentado a pesar de las escasas precipitaciones.

San Pedro, la población más importante por estos lares después de Calama, es austera, como todo lo que la rodea. Modelada a base de adobe y maderas de algarrobo, sus aires de modesta parada comercial fronteriza –se encuentra a tiro de piedra de los pasos que conducen a Bolivia y Argentina– no han desaparecido a pesar de haber quintuplicado su población en la última década, llegando ya a los diez mil habitantes, según el censo de este año. Las calles polvorientas continúan sin asfaltar, aunque, cosas de la vida, no hay posibilidad de perderse por ellas gracias a los carteles indicativos que patrocina una conocida compañía de telefonía.

Pueblo sin baile

Su aire de campamento base se acentúa gracias a la presencia de más de una docena de empresas turísticas que ofrecen excursiones por la zona y algún que otro comercio especializado en equipamiento de montaña. La mayoría de estos establecimientos se sitúan en la calle Caracoles, su vía principal, donde al declinar la tarde los turistas comienzan a discurrir abajo y arriba buscando dónde cenar, tomar un té de coca o disfrutar de una cerveza. En el patio del restaurante Plaza, situado junto a la sencilla pero hermosa iglesia de la localidad, se quedan aquellos sedientos de una copa, ya que es el único local con licencia para servir bebidas alcohólicas a secas, es decir, sin que el cliente tenga además que ordenar comida. Y los que quieren bailar o escuchar música en vivo, directamente se van del pueblo. Sin locales con licencia de cabaret a los que acudir –suena antiguo, pero éste es el permiso que permite en Chile abrir locales nocturnos destinados al baile o los conciertos–, la noche sampedrina se ha vuelto ilícita, como si de una rave clandestina se tratara, y cada fin de semana busca escondrijo entre los tamarugos que pueblan el paraje conocido como El Tambillo o por los ayllus que rodean San Pedro.

Llamados por la fama creciente de sus paisajes, cada año llegan hasta aquí alrededor de 60.000 viajeros, algunos de los cuales deciden romper el billete de vuelta y no volver a hacer la maleta durante un tiempo. Sin embargo, fueron los votos religiosos y no el turismo lo que condujo hace más de 50 años al jesuita belga Gustavo Le Paige hasta San Pedro. Lo que con toda seguridad parecía que iba a ser su destino menos atractivo se convirtió pronto en pasión. Sus esfuerzos por rescatar la historia del pueblo atacameño se exponen en el museo que lleva su nombre, una visita muy recomendable que permite observar gran parte de los hallazgos arqueológicos realizados por el jesuita durante más de tres décadas. Aquella fructífera labor de recuperación se debió en gran parte a la sequedad de Atacama, que preservó durante siglos –e incluso milenios– el buen estado de los yacimientos. Las escasas precipitaciones son también las causantes de que cerca de Calama, en Chuquicamata, se encuentre la mayor mina de cobre a cielo abierto del planeta. La falta de agua permitió que el cobre no se disolviera y que los depósitos quedasen intactos. Trabajada ya en tiempos de los incas, Chuquicamata entró en la era industrial a principios del siglo XX de la mano de los Guggenheim, unas pocas décadas después de que los nitratos de potasio chilenos comenzaran a llegar a Europa. Ahora al cobre se le ha unido un nuevo maná, el litio, cuya alta concentración es debida –cómo no– a la ausencia de lluvias.

Ocaso inolvidable

La mina de Chuquicamata está abierta a las visitas, al igual que determinados sectores del Salar de Atacama, aunque en éste no hay que ir a buscar las explotaciones del litio sino las espectaculareslagunas que dan cobijo a flamencos y otras aves migratorias. Los visitantes acuden a la bellísima Laguna Cejar a fotografiarse con el Licancábur de fondo para después darse un baño en la vecina Piedra, donde los cuerpos flotan debido a la alta concentración salina. La otra parada obligada en este enorme salar de 3.200 kilómetros cuadrados es la laguna Chaxa, a la que es mejor acudir al atardecer, cuando el sol, que va camino de ocultarse tras la cordillera de Domeyko, va coloreando las cumbres de Los Andes de tonos naranjas, rojizos, rosados e incluso púrpuras. Difícil será que la retina olvide este espectacular ocaso. Como tampoco el perfil del Llullaillaco, el cuarto volcán más elevado del planeta gracias a sus 6.739 metros de altitud, que termina para siempre grabado en la memoria del viajero una vez éste conoce que la cumbre que está viendo sin ayuda alguna se encuentra nada menos que a 300 kilómetros de distancia del salar.

La extrema limpieza del aire de Atacama, causada por la altitud y la baja humedad, no sólo permite disfrutar de paisajes cristalinos, atardeceres soberbios y hasta casi visión de halcón sino que a la noche descubre un firmamento pleno de joyas celestes. Tan claro y limpio es su cielo que la primavera que viene se inaugurará oficialmente ALMA (Account Large Milimeter Array), el más potente telescopio para observar el universo frío, con longitudes de onda que alcanzan desde el gas molecular al Big Bang, y que contará con 66 antenas de alta precisión ubicadas en el Llano de Chajnantor, a 5.000 metros de altitud. Este relevante proyecto internacional se acercará al público a través de visitas guiadas dentro de poco más de un año. Mientras tanto, el observatorio del Hotel de Larache es la mejor opción para asomarse al cielo limpio de Atacama y conocer los misterios del universo.

Con la llegada del amanecer, la belleza de la noche atacameña da paso de nuevo a los escenarios mayúsculos que aguardan a pocos kilómetros de San Pedro. De camino a ellos se suceden instantáneas en apariencia humildes, aunque resistentes al olvido: las kilométricas rectas que bordean el salar, el pasto amarillento que forma la grama salada sobre la llanura de sal y arcilla, pequeños grupos de vicuñas pastando en la lejanía y pueblecillos como Toconao o Socaire luciendo campo de fútbol de césped sintético recién donado por alguna compañía minera. Y siempre, como un telón de fondo que quisiera captar todo el protagonismo, la soberbia cordillera de los Andes, con su ejército de volcanes acompañando a Licancábur, como Láscar, Juriques, Aguas Calientes y Putana, fácilmente reconocible por la visible actividad fumarólica de su cumbre. No es la única señal de vulcanismo en la zona. Ni la más famosa. A los géiseres del Tatio, situados a más de 4.200 metros de altitud, llegan cada madrugada cientos de viajeros a la espera del inmediato momento en que la luz del amanecer permita ver decenas de columnas de vapor subiendo hacia el cielo. Es la diferencia de temperatura –80 grados frente a los varios bajo cero del exterior– la que las crea, remarcando así la tenebrosidad de este paisaje de géiseres, fumarolas y termas a caballo entre el infierno y el purgatorio.

La cordillera de la sal

Geisers del Tatio
Geisers del Tatio

El trío de ases atacameños se completa con la contundente belleza de las lagunas altiplánicas de Miñiques, Miscanti y Tuyajto –una excursión apta para todos los viajeros pues se llega hasta ellas en vehículos– y el Valle de la Luna, con su famosa Duna Mayor, privilegiado mirador sobre los ocasos de Atacama. Este visitadísimo valle cuyas crestas, hondonadas y salientes parecen espolvoreados de azúcar glas, forma parte de la cordillera de la Sal. Formada por una sucesión de cerros que asemejasen un acordeón, la mejor forma de descubrirla es desde el mirador de Cari, donde se encuentra la Piedra del Coyote, seguramente el saliente rocoso más fotografiado del país pues no hay viajero que no sufra de vértigo que renuncie a retratarse en él. Aunque a este mirador se suele acudir el primer día, si la agenda de excursiones y actividades lo permite conviene volver la última tarde, cuando tanto la cabeza como el cuerpo se han hecho definitivamente a Atacama. Con las preguntas ya contestadas, los caminos recorridos y las cotas superadas, es el momento de disfrutar una última vez de la belleza casi onírica del desierto y de las majestuosas cumbres de los Andes. Absorber toda la energía posible que envíe la Pachamama, la Madre Tierra, no vaya a ser que cuando el viajero vuelva a sus cotidianeidades le dé por preguntarse si fue verdad que estuvo allí.

Un gran simulador para los robots de Marte

Las mayores cantidades de cobre, litio y nitratos de potasio del mundo se encuentran en esta parte del planeta. Las escasas -o nulas- precipitaciones que caen sobre el desierto de Atacama han beneficiado la conservación de estos importantes filones geológicos. Pero también ha servido mucho a la ciencia aeroespacial. Desde que se ha confirmado la tremenda sequedad que tienen algunos sectores del desierto, la NASA se ha dedicado a buscar vida microscópica y a testar prototipos de robots que, como el Spirit o el Opportunity, serán enviados a Marte. Pero, ¿a qué se debe semejante aridez? El desierto de Atacama se encuentra encajonado entre los volcanes de la costa y la cordillera de los Andes, situándose el sector más árido entre la cordillera de Domeyko y dichos volcanes costeros. Cuando la corriente fría de Humboldt llega a la costa del Pacífico, el aire caliente y seco de los trópicos se condensa sin posibilidad de ascender por encima de las cumbres costeras. La lluvia queda por lo tanto atrapada. Y por el Este, es la enorme cordillera de los Andes la que retiene la humedad procedente de la cuenca amazónica, cuya agua llega de forma muy marginal hasta el Salar de Atacama.

Fuente: elperiodico.com